jueves, 27 de diciembre de 2012

Capítulo 22


Capítulo 22: Como en los viejos tiempos.


Narra Dani.



Ocho y media de la mañana. Sonaba el despertador pero sin cumplir su función habitual. No me desperté por el simple hecho de que ya lo estaba. Esa noche apenas pude dormir, estuve dando vueltas al tema de siempre, supongo que podéis adivinar cual es. Hoy la volvería a ver y eso me ponía nervioso. Como ya la dije la noche anterior, yo no estaba dispuesto a pasa página.


Me levanté y me dirigí al baño directamente. Me puse frente al espejo reflejando en él mi imagen. Cojonudo, estaba hecho un cuadro. Mis ojeras delataban bastante bien que no había pegado ojo, y según la fama que ya tenía hecha, más de uno se pensaría que después de la cena me había ido de juerga yo sólo otra vez.


Me intento adecentar un poco y vuelvo a salir del baño. Me visto y hago mi cama. Es una gilipollez, pero hasta en eso la echaba de menos. Cada mañana recordaba cuando los dos hacíamos esa cama y en ocasiones la volvíamos a deshacer en menos de dos minutos. Al terminar fui a la cocina, no tenía excesivas ganas de desayunar y tan sólo me tomé un café. Hoy quería estar pronto en el trabajo, no quería empezar de nuevo siendo el que siempre llega tarde.


Salí de casa con las llaves del coche y las de casa en una mano y con el móvil en otra. Bajé las escaleras de mi portal y me dirigí hasta mi coche. El transcurso desde mi casa hasta los estudios no era demasiado largo, tardé aproximadamente veinticinco minutos. Por ahora estaba relajado, sabía que no me la iba a encontrar nada más llegar. Ella estaría haciendo todavía su reportaje.


Llegué al aparcamiento y todavía no había muchos coches. Objetivo conseguido, no sólo había sido puntual sino que además había llegado antes de la hora. Bajé del coche y llegué hasta el comedor. Me encontré con la escena de siempre, Flo y Juanger poniendo en una bandeja todos los churros que habían comprado. Esto lo hacíamos siempre en TLJ y por lo que se veía no íbamos a perder las viejas costumbres. Me senté con ellos en la gran mesa y fuimos esperando a que llegaran los demás compañeros.


Cuando todos llegaron desayunamos como la gran familia que somos. Salí del comedor al finalizar y me fui hasta mi camerino para recoger el guión provisional del primer programa. No nos quedaba casi nada para que se empezara a emitir ‘Otra Movida’ y a todos se nos notaban esas ganas de trabajar, de comenzar esta nueva etapa.


Ya estábamos en el plató cuando la vi aparecer. A ella y a su incansable sonrisa. Tras ella también aparecieron Moni y Aguirre, a los que estábamos esperando para poder empezar con ese programa piloto.


Ella saludó a Anna, y a Mery y rápidamente se sentó en el que a partir de ahora sería su sillón en plató. Parecía que las chicas del equipo habían hecho muy buenas migas en muy poco tiempo. Íbamos justos de tiempo, así que todos nos colocamos en nuestras posiciones y comenzamos a grabar. Tenerla a ella como nueva reportera nos vino muy bien. Aportaba frescura y felicidad al programa. Y para qué engañarnos, a mí me daba la vida cada vez que la veía sonreír.


Acabamos oficialmente la jornada y me dirigí hacia Cris sorprendiéndola por detrás.

Yo: Hola novata. –Dije en un susurro pegado a su oído-.
Cris: ¡Joder! ¿Te estás aficionando a darme sustos, o qué? –Dijo alterada-.
Yo: -Riendo- No es eso, es que me gusta ponerte nerviosa.
Cris: Tonto... –Dijo poniendo pucheros-.


Entre tontería y tontería nos pasamos unos minutitos haciendo el tonto. Pero yo hoy tenía un objetivo fijado, recuperarla poquito a poquito. No quería esperar a que pasara el tiempo. Mi felicidad no podía depender de eso. Quería que ella viera mi actitud. Que se diera cuenta de que ahora sí estaba dispuesto a estar con ella y no dejarla marchar nunca.

Yo: Cris... ¿me dejarías proponerte algo? –Dije sonriendo-.
Cris: A ver... Miedo me das, dime. –Dijo guiñándome un ojo-.
Yo: Igual piensas que es un poco precipitado, pero yo no creo que lo sea... ¿Cenas conmigo esta noche? –Lo solté apenas sin pensarlo, no quería darle más vueltas a lo que debía hacer y lo que no, en ese momento solo esperaba ese ‘sí’ por su parte.
Cris: -Se limitó a sonreír- Dime sitio.
Yo: No te preocupes, de eso me encargo yo. A las ocho y media estate preparada en tu casa, ¿vale?


Se marchó sin decirme nada, simplemente con una sonrisa. Esa sonrisa caló hondo en mí. No podía creerme que hubiera accedido a darme esta oportunidad. En cierta manera esta era una señal de que las cosas podrían volver a encauzarse. Que nuestros caminos se iban a unir de nuevo. No quería hacerme demasiadas ilusiones, pero eso era inevitable. Ella es la que me estaba dando esperanzas. Y sé que no jugaría conmigo, que si realmente me estaba aportando esperanzas es porque también quería estar conmigo.


Cuando se marchó Anna, que apareció de la nada, vino hacia mí.

Anna: Pinta bien esto, ¿no? –Dijo ilusionada-.
Yo: Pues igual me estoy emocionando demasiado, pero yo creo que sí...
Anna: No desaprovechas tu oportunidad, ¿vale? No la hagas daño de nuevo... No lo merece. –Dándome una suave palmadita en la espalda-.
Yo: No te preocupes, he aprendido de mis errores. –Guiñándola un ojo-.
Anna: Ay mi Dani... ¡Qué se está haciendo todo un hombre! –Me limité a soltar una carcajada y a abrazarla-.


Anna es una de esas personas que siempre están dispuestas a ayudarte. Siempre tenía un consejo adecuado en el momento oportuno.


Me despedí de todos mis compañeros hasta mañana y fui al aparcamiento a coger mi coche para marcharme a casa. Todavía tenía unas cuantas cosas que hacer antes de la cena.
Llegué a casa con la ilusión de un niño. Tenía unas ganas inmensas de preparar todo. Llamé a ese restaurante, a su favorito, para encargar una mesa para dos. Llamé también a la floristería más cercana para encargar un ramo de tulipanes amarillos, ese color que tanto le gustaba. Si me hubieran dicho hace un par de años que yo iba a ser capaz de hacer estas cosas sólo por una chica me hubiera reído hasta la saciedad. Pero es que hay cosas que te hacen cambiar radicalmente, y aunque suene demasiado ñoño, el amor es una de ellas. Y ahora mismo estaba convencido de que lo que sentía por ella era amor del de verdad.


Me arreglé con una de mis habituales camisas a cuadros y listo. Marché a su casa, a buscarla.
Otra vez ahí, esperándola en el portal de su casa, como en los viejos tiempos. 


Al verla aparecer tras esa puerta no pude reprimir una sonrisa. Estaba completamente preciosa.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capítulo 21


Capítulo 21: La realidad.



Narra Dani.



Al arrancar el coche sonó la música, y casualidades de la vida o no, comenzó a sonar Supersubmarina. Yo tenía metido ese CD en el coche, y los recuerdos de los momentos juntos creo que invadieron tanto mi cabeza como la de ella. La situación era triste, era extraña... tenerla a tan sólo unos centímetros de mi sin poder tocarla, sin poder besarla... sin poder sentirla. Recordé esa promesa de llevarla a un concierto conmigo, para que disfrutara conmigo, y entonces disfrutaría yo también al verla así. Y sé que las promesas hay que cumplirlas, pero yo no lo hice. Todo fue por mi culpa, sin duda, fui un completo imbécil. Y creo que hasta ese momento no me había dado cuenta de que no puedo tenerla al lado y estar con ella como un simple amigo, o ni siquiera eso... porque dudo mucho de que ella me quisiera como tal después de dejarla tirada de la manera en que lo hice.


El camino hasta su casa en Vallecas fue transcurriendo. Fue un transcurso muy tenso y amargo, en el que ni ella ni yo nos atrevimos a decir nada. Fue la música la que se encargó de rellenar ese silencio, ese silencio que ambos sabíamos que debíamos romper, pero por miedo, no lo hicimos.


Estábamos a punto de llegar, yo no me atrevía ni tan siquiera a mirarla de reojo. Me dolía tanto ver su sufrimiento, el mío, el de ambos... Anteriormente habíamos charlado bien, como “amigos”, pero yo ahora no tenía ganas de eso... aunque parezca mentira tenía ganas de una vez por todas de afrontar esa puta realidad, de decirla que me arrepentía, aunque no recibiera nada a cambio.


Pero entonces hubo algo que hizo que me decidiera de una vez por todas, antes de aparcar el coche, comenzó a sonar esa canción, la que tanto me recordó a ella durante esos días en los que no la tuve conmigo. “Niebla”. Sus estrofas reflejaban demasiado bien mis sentimientos hacia ella.


"Sientes que ha acabado, que el camino equivocado ya llegó a su final" Sigo mirando al frente, pero mi mente ya está sumergida en ella.


"Dile que el silencio que hay entre vosotros pronto quedará en un despertar" La miro esta vez, observo su cabeza girada hacia la ventanilla evitando mi mirada.


Dile que esa imagen que hay en tu cabeza será la que te haga madrugar” Vuelvo la vista al frente y cierro los ojos durante un segundo. En ese segundo visualizo todas esas mañanas en las que me quedé observándola dormir. Con ese flash de recuerdos me repito una y otra vez a mi mismo mentalmente que no puedo perderla.


Piensa que si un día ella no está echarás de menos hasta su caminar, su despertar, su forma de mirar. Su mal humor, su estar mejor, su pelo y su voz” No puedo seguir escuchando eso, me torturo, necesito afrontar la realidad. Debo afrontar la realidad.


Todo eso que pasó por mi cabeza me llevó a parar el coche antes de llegar, en segunda fila de las afueras de Vallecas. Cris me miró desconcertada:

Cris: ¿Qué haces? No es aquí...
Yo: Sé perfectamente que no es aquí... Tan sólo creo que es el momento de hablar. –Dije mientras miraba a la nada.
Cris: Dani... yo prefiero no tocar este tema, ¿vale? –Noté como agachaba la cabeza-.
Yo: -Fijando ahora sí mi mirada en ella- No vale Cris, no vale. Nos debemos una conversación, te debo una explicación.
Cris: El problema es que a mí ya no me sirven de nada tus explicaciones... –Susurró sin poder mirarme-.
Yo: Cris, joder... Necesito dártelas. No te estoy pidiendo que vuelvas conmigo, sólo quiero intentar que de una manera otra entiendas por qué cometí esa gilipollez...
Cris: No fue una gilipollez... Bueno, quizás sí lo fue para ti, pero para mí fue algo mucho más serio. –Fijando sus ojos en los míos, por fin-.


Su respuesta me dolió, pero su mirada más y joder... yo no hacía otra cosa más que cagarla en cada palabra que soltaba por mi boca. Me estaba poniendo bastante nervioso y sentía que no sabía explicarme con claridad... pero en realidad ella tenía razón, ¿qué voy a explicarla? ¿Por qué la dejé sola en un momento duro para ella? Entonces no la di ningún tipo de explicación y ahora yo debía entender que ella no quisiera escucharme...

Yo: Cris... No quiero que me entiendas mal...
Cris: Es que no quiero entenderte ni bien ni mal... no quiero recordar algo que me hace daño. –Dijo mientras una lágrima comenzó a recorrer su mejilla-.
Yo: Cris... –Llevando mi mano a su barbilla para levantar su cabeza y que así mirara- Yo lo único que quería evitar era eso, hacerte daño.
Cris: -Mirándome con los ojos llorosos, me partía el alma-. ¿Y me dejaste tirada sin decirme nada para no hacerme daño? –Esta vez el que agachó la mirada fui yo- ¿Tú te piensas que soy estúpida? ¿Qué me voy a creer cada mentira que salga por tu boca? No Dani, no. Eso era antes, porque gracias a ti he descubierto que no puedo confiar en casi nadie. Y también gracias a ti he aprendido a valorarme, en eso sí que debo darte las gracias, porque ahora se que no soy un juguete, que no puedo volver amargarme la vida porque a un tío se le antoje como capricho jugar conmigo, ahora debo aprender de los errores.
Yo: Tú no fuiste un juguete para mí, Cristina, yo estaba enamorado de ti... y lo sigo estando... –Mientras la volví a mirar-.
Cris: Vale, querías dar explicaciones, ¿no? Pues dalas, te voy a escuchar, pero sólo te voy a pedir un favor, se sincero por una vez en tu vida. Di las cosas sin rodeos, no temas hacerme daño, porque más que el que ya me hiciste no me vas a hacer...


En ese momento se demostró una vez más su madurez, que a pesar de que tuviera veintidós años, era una verdadera mujer. A pesar de todo lo que le había hecho, estaba dispuesta a escucharme.


Yo: Se que no es excusa y se que lo hice todo demasiado mal, pero lo intenté hacer por tu bien, -una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro, podía notar su enfado- aunque luego me saliera mal...
Cris: ¿Por qué lo hiciste? –Preguntó mientras noté como la voz se le quebraba-.
Yo: Por miedo a que sufrieras. Yo se que tú siempre te tomas muy a pecho los comentarios que te ponen por Twitter, y desde que estabas conmigo te empezaron a insultar... Yo no quería eso Cris, yo no quería que la gente te odiara por mi culpa... –Comenzaron a salir las primeras lágrimas por mi parte-.
Cris: -Llorando también-. Y si eso es verdad y realmente no querías hacerme daño, ¿no pensaste que dejándome así no ibas a hacerme mucho más?
Yo: Claro que sí, Cris... No sabes todas las vueltas que le he dado a esto, pero en esa situación te pasan mil cosas por la cabeza, y también pensé que merecías algo mejor que yo...
Cris: ¡Pero yo no quería algo mejor, yo te quería a ti! –Gritó en tono desesperado-. Dani, tú no sabes lo que sentía cada vez que no te veía aparecer por mi puerta, cada vez que no respondías a mis llamadas, cada vez que no contestabas a mis mensajes... Llegué a peguntarme todos y cada uno de los días que pasaban, qué había hecho yo para que me dejaran así, vacía por dentro...


Ambos no hacíamos otra cosa más que llorar. Me estaba agobiando dentro del coche. Sus palabras me dolían en el alma. Sentía que yo no merecía su amor, ella era demasiado buena para mí. Sentía que en el momento que tomé la decisión de dejarla de esa manera y posteriormente de no ir por ella me pesaba demasiado.
Salí del coche dejándola a ella dentro. Me apoyé en la puerta de éste y casi sin darme cuenta me deslicé hasta quedar sentado en el suelo, con la cabeza agachada mientras mis lágrimas caían sobre el asfalto. Era de noche y al cabo de unos minutos sentí como alguien se sentaba a mi lado, giré la cabeza y era ella. Al mirarla estaba más calmada, aunque en sus ojos todavía quedaba reflejo de dolor. Me ofreció un pañuelo y yo lo acepté, me segué las lágrimas y ella se levantó ofreciéndome su mano para ayudarme a que yo también lo hiciera. Tomé su mano y me levanté del suelo, ya no sabía ni cómo mirarla. De repente ella se abalanzó sobre mi para abrazarme, no podía creerlo. Me abrazaba fuerte, rodeándome con sus brazos y acariciando mi cabeza intentando consolarme, y lo consiguió. Sentía su protección.


Yo: Lo siento muchísimo... Se que no te sirve de nada, pero lo siento. –Susurré algo más calmado en su oído-.
Cris: -Se separó de mí y me tomó de las dos manos-. Vale, ahora intenta pasar página. Los dos debemos hacerlo, si es cierto todo lo que me has dicho, creo que los dos ya hemos sufrido demasiado. No debemos torturarnos más...
Yo: Cris... yo no quiero pasar página, yo quiero continuar mi libro contigo, ¿lo entiendes? Quiero estar contigo, aunque sea egoísta por mi parte, pero tú también sabes que aunque este momento haya sido muy malo para los dos, también hemos tenido muchos buenos... y para mí esos pesan más que los otros.
Cris: Dani... No le des más vueltas, ¿vale? Es muy pronto todavía y todo está muy reciente. ¿Recuerdas lo que yo creía sobre el destino? –Asentí-. Pues ya sabes, lo que tenga que pasar, pasará, no hay que forzar nada...


Depositó un beso en mi mejilla y yo me sentí por primera vez en todo el día, feliz. No me estaba diciendo que todo iba a volver a ser como antes, tampoco lo pretendía, pero estaba dejando una pequeña puerta abierta a mis esperanzas, y eso me reconfortaba.


Se separó de nuevo de mí y se dirigió a la puerta del copiloto. Nos adentramos en el coche y sin decir nada más la llevé hasta la puerta de su casa. Me vinieron muchos recuerdos a la cabeza, pero preferí no exteriorizarlos. Al parar el coche la miré y esta vez el que le di un beso en la mejilla fui yo. Ella me lanzó una pequeña sonrisa complaciente y se marchó.


Al fin habíamos tenido esa ansiado conversación. Creo que había salido algo mejor de lo que yo esperaba. 

domingo, 14 de octubre de 2012

Capítulo 20


Capítulo 20: Aparente normalidad.



Narra Dani



Llegué hasta la puerta de aquel restaurante y aparqué el coche. Vine durante todo el trayecto pensando en qué podía pasar, en qué debería hacer, en cómo reaccionaría ella si yo hiciera algo, en definitiva... no pude dejar de pensarla.


Bajé del coche y vi en la puerta a Flo, David, Juanger y Raúl charlando. Me acerqué hasta ellos, les saludé y continué la conversación que tenían, sinceramente no me estaba enterando bien de nada, mi mente estaba por completo en otra parte.  La gente fue llegando y fuimos pasando al interior del local. Yo seguía perdido en mis pensamientos, me limitaba a seguir a los demás. Y conociéndome como me conoce, Flo sabía de sobra a qué se debía mi estado:

Flo: ¡Eh! Tío... –Dijo chasqueando sus dedos cerca de mi cara mientras se reía, no lo pude evitar y me puse a reír también debido a la comicidad de la situación- ¿Dónde tienes la cabeza? –Yo aún seguía riéndome- Bueno, mejor ni pregunto, que ya se la respuesta...
Yo: -Paré un instante de reír- Sí, creo que ya la sabes...


En ese momento vi a gran parte de las chicas del equipo entrar por la puerta del restaurante. Todavía tenía ese miedo a que ella no viniese, pero a medida que fueron pasando me tranquilicé al verla riendo con Anna. Cris tenía la risa más preciosa del mundo. No pude evitar que en mi cara se dibujara una sonrisa, el verla aparentemente feliz me calmaba, me hacía bien.


Como ya estábamos todos, fuimos tomando asiento en la mesa reservada para todos nosotros. Por más que la miraba parecía que ella estaba evitando chocar su mirada contra la mía. Pero casualidades del destino, o no, la tocó ponerse justo enfrente de mi. Anna estaba sentada a su lado y parecía que Cris iba a pedirla intercambiar los sitios, pero Anna, la cual no sé si era la responsable de que ambos nos sentáramos en frente, siguió hablando con Meri.


Todos estaban charlando, riendo, o entretenidos en otras cosas sin más. Mi mirada seguía clavada en ella, mi intención no era ponerla nerviosa, tan sólo quería observarla detenidamente, como hacía tiempo. Sabía que la estaba incomodando y ella seguía sin dirigirme una sola palabra o una simple mirada. Pero no quería que me siguiera ignorando, quería obtener cualquier cosa por su parte, necesitaba sentir que no la era indiferente. No tenía otra opción que hacerme caso. Pero por si acaso, yo la di un "empujoncito"...

Yo: ¿No piensas decirme nada?
Cris: ¿Qué quieres que te diga? –Dijo aún sin mirarme.
Yo: No sé, que pare o algo... ¿Por qué no te atreves?
Cris: -Me miró por fin desafiante- Claro que me atrevo.
Yo: Llevamos un rato así, estabas incómoda y no me decías nada...
Cris: No tengo nada que decirte...
Yo: ¿Entonces por qué me hablas? Tus palabras y tus actos no se ponen de acuerdo, ¿eh? –Dije en un tono burlesco-.
Cris: ¿Qué pretendes? –Dijo desconcertada.
Dani: Nada, ¿y tú? –La situación era bastante graciosa-.
Cris: -Se rió levemente mientras agachó su cabeza mientras negaba, como antes hacía, echaba tanto de menos esos detalles suyos...-


Todos fuimos pidiendo la cena al camarero y a medida que nos la trajeron a todos empezó oficialmente la cena del equipo, un equipo al que se le habían unido un par de personas. Raúl, un tipo algo loco con el que creía que podría llegar a ser un amigo; y Cris, qué puedo decir de ella...


Por mucho que ella lo evitara, durante el transcurso de esa cena cruzamos varias miradas, yo me limitaba simplemente a sonreírla, para en cierto modo darla tranquilidad, que no hubiera malos royos... y ella en alguna ocasión me devolvía otra sonrisa. No sé si eso era bueno o era malo. Aparentemente es bueno, pero, ¿y si eso quiere decir que está pasando página? Me encantaría que lo hiciera, pero el temor a que quisiera pasar página o que ya lo estuviera haciendo se apoderaba de mi.


La cena acabó y yo continué charlando con David, Raúl, Berni y demás gente. Al acabar entre todos decidimos ir a algún local a tomar unas copas. El local estaba relativamente cerca y nos montamos varios en algunos coches para tener más facilidades a la hora de aparcar. Cris iba en el coche de Moni y yo en el mío llevando a varios compañeros.


Todos llegamos allí prácticamente a la vez. Fuimos pasando al interior y una vez allí nos encontrábamos divididos en varios grupitos. Al principio nos dividimos en chicos, que estábamos charlando y haciendo tontunas en la barra, y chicas, que la mayoría fueron directas a la pista.


No paraba de observar desde la barra cada gesto suyo al bailar, como sonreía de medio lado, como sin darse cuenta cogía un mechón de su cabello, como movía sus caderas al compás de la música que allí sonaba... pequeños gestos y pequeños detalles que hacían que enamorarse aún más de ella fuera algo inevitable.


Al cabo de un rato varias de las chicas se acercaron al otro lado de la barra y esperaron a que el camarero les atendiera. Percibí como un chico que estaba cerca de ellas, bastante guapete aunque me joda reconocerlo, no paraba de mirar a Cris.


No paré de mirar sin apenas disimular durante varios minutos y he de reconocer que el gilipollas ese me estaba poniendo bastante nervioso. Se estaba comiendo a Cris con la mirada, su mirada no era para nada limpia, a saber la clase de cosas que se le pasaban por la mente mientras la miraba. No podía aguantar más esa situación. Sentía la necesidad de parar todo esto, de actuar, y así lo hice. Me dirigí hacia el otro lado de la barra y me apoyé justo al lado de Cris.

Yo: ¿Puedo invitarte a una copa? –Pregunté susurrándola al oído mientras mi nariz rozó suavemente con su pequeña oreja. Noté como su piel se erizó y yo naturalmente, sonreí-.
Cris: ¡Joder, Dani! ¡Qué susto me has dado! ¡Estaba distraída! –Dijo exaltada mientras se apartó unos centímetros-.
Yo: -Riendo- Lo siento Pedroche... pero aún no has respondido a mi pregunta, ¿puedo o no puedo?
Cris: Dani... ¿Por qué quieres invitarme a una copa ahora? –Me preguntó desconcertada-.
Yo: No sé, me apetece... –Guiñándola un ojo-.
Cris: ¿Qué te apetece? Después de todo... te apetece...
Yo: ¿No me puede apetecer? Vamos Cris... Es sólo una copa... No voy a hacerte nada...
Cris: Aunque no lo sepas, tú siempre me haces algo... –Se creó un silencio algo incómodo para los dos que ella decidió romper-. Pero bueno, acepto... ¡Pero sólo una! Que no quiero beber mucho... mañana tengo mi primer repor...


No hizo falta ni preguntar lo que quería, la conocía demasiado como para eso. Pedí un malibú con piña para ella y un ron cola para mí. No fuimos a ninguna parte, nos quedamos en la barra con mucha más gente, pero por primera vez en mucho tiempo sentí que teníamos algo de intimidad. No era nada fuera de lo común, pero estábamos centrados únicamente en escucharnos el uno al otro, dejando por un momento los rencores a un lado. Tampoco hablamos de nada en especial , simplemente de cómo recibió la noticia de que trabajaría con nosotros y de los reportajes que tenía planeados hacer. No quería meterme en temas del pasado todavía, aunque sé que nos debíamos una conversación sobre todo lo que ocurrió. Pero no quería romper ese momento, las demás conversaciones ya llegarían. Me gustaba escucharla. Añoraba demasiado su dulce voz.


Sin apenas darnos cuenta se nos echó el tiempo encima. Parece que a los dos nos estaba gustando aquella situación y ya habían pasado un par de horas.

Cris: Se me ha pasado el tiempo volando... Pero ya te he dicho lo del repor de mañana... Tengo que madrugar...
Yo: No has traído coche, ¿no?
Cris: No, he venido con Moni... Voy ahora a buscarla. –Dijo girando la cabeza para la pista intentando verla-.
Yo: -Señalando con el dedo índice a una parte de la pista- Mírala, está con Mery dándolo todo. ¿Vas a cortarla el royo? -Dije entre risas-.
Cris: Ella también tiene que venir mañana...
Yo: ¿Y no crees que ya es mayorcita? Yo te puedo llevar a casa... tengo ganas de marcharme también...
Cris: No creo que sea una buena idea, Dani. –Dijo mirándome fijamente a los ojos-.
Dani: Cris... por favor... quiero hacerlo, déjame hacerlo. –Dije convencido de mi mismo-.


Finalmente cedió y ambos salimos del local, yo salí por delante de ella y no podía evitar girar la cabeza de vez en cuando para cerciorarme de que ella me seguía, de que no se arrepentía.


 Salimos a la calle y mi coche estaba prácticamente en la puerta, así que apenas hubo que caminar. La abrí la puerta del copiloto para facilitar su entrada y ella se limitó a sonreír. Ese hecho no hizo más que aumentar mis nervios. Creo que los dos sabíamos que este era un momento demasiado adecuado para afrontar esa conversación que aún teníamos pendiente.


Me monté en el coche sabiendo que este momento que estaba por venir podía ser muy trascendente. Demasiado quizás. Ya fuese para bien o para mal.

martes, 2 de octubre de 2012

Capítulo 19


Capítulo 19: Sus palabras.



Narra Dani.



Y en ese momento, en ese preciso momento supe que esa aparente normalidad e indiferencia del rato anterior no era real. Su mirada se clavó en mi como un cuchillo recién afilado, nunca me había mirado así desde que la conocía, es extraño, pero con tan solo mirarla fijamente a los ojos me di cuenta de gran parte de sus sentimientos hacia mí habían cambiado.


Su mirada era bajo mi opinión una mezcla entre tristeza y dolor. Sinceramente, no sabéis lo que me dolió eso. Pero quería hablarla, ganarme de nuevo su confianza a base de actos, que al final, es dónde realmente se demuestran las cosas.


Bajó la vista hacia mi mano, que seguía sosteniendo su brazo y yo rápidamente la aparté, no quería incomodarla:

Yo: Perdona... –Dije temeroso al no saber si iba a recibir una respuesta-.
Cris: No pasa nada... ¿Querías algo? –Me preguntó sin tan ni siquiera mirarme a la cara-.
Yo: Sí, primero que me mires. –Mientras llevé mis dedos hasta su pequeña barbilla para levantar su cara y que viera en mis ojos arrepentimiento y finalmente me miró; yo no pude evitar sonreírla-. Y segundo... quería hablar contigo.
Cris: Ahora quieres hablar, ¿no? –Mi sonrisa desapareció, notaba cierto rencor en sus palabras, hecho que entendía, pero no podía evitar el sentirme mal, aunque ya debería habérmelo esperado-. ¿Sabes cuántas veces quise hablar yo contigo? ¿Sabes cuántas veces te llamé? –Asentí con la cabeza y esta vez fui yo el que agachó la cabeza- ¿Sabes cuántas veces me ignoraste? Sí lo sabes, ¿verdad? Pues ahora también deberás saber el por qué yo no quiero hablar ahora...



Se dio la vuelta y marchó al interior de su camerino cerrándome la puerta casi en las narices. Odiaba esta situación, odiaba las palabras que me había dedicado, pero lo peor es que la entendía perfectamente... Sabía que me iba a costar recuperarla, pero tras este reencuentro estaba claro que me iba a costar mucho más de lo que esperaba, si es que lo conseguía...


Me dirigí a mi camerino, que casualidades de la vida... estaba justo al lado del suyo, materialmente tan sólo nos separaba una pared, pero ambos sabíamos que nos separaban muchas otras cosas más...


Cogí mi guión de nuevo y marché al nuevo plató, había cambiado mucho desde TLJ, pero a partir de ahora este iba a ser uno de los lugares en los que pasaría gran parte de mi tiempo, y dónde también me gustaría que sucedieran grandes cosas.


Me senté en la que ahora era mi silla y esperé a que llegaran los demás compañeros. Mis pensamientos tenían una única dueña, Cristina.


La gente fue llegando poco a poco, pero ella todavía no había llegado. A los pocos minutos la vi aparecer con Anna, parece que la sonrisa con la que llegó a trabajar esta mañana se le había borrado tras nuestro pequeño encuentro, y yo no podía sentirme peor por ello. Pero ahora era tiempo de trabajar, ya dejaríamos los temas más personales para otro momento.


Empezamos el programa piloto y todo salió sobre ruedas. Empezamos Flo, Anna y yo y luego dimos paso a Cris, que apareció y con ella su sonrisa ante las cámaras. Es increíble, es capaz de poner una sonrisa en su cara para no preocupar a nadie incluso cuando lo está pasando realmente mal. Con tan sólo veintidós años es una verdadera profesional. No hace falta decir que no pude quitarla ojo cuando estaba en su sección, y cuando no lo estaba también... Realmente creo que me estaba obsesionando y no quería que ella lo notara, no quería presionarla; tan sólo demostrarla que aunque lo hice mal, lo hice porque la quería, y quería que ahora se diese cuenta de que aunque haya pasado el tiempo, yo la sigo amando.


Al finalizar ese primer “ensayo” estuvimos todo el equipo comentando las secciones que tendría este nuevo programa. Parece ser que Cris ya se había integrado bastante bien, porque se pasó todo el tiempo que duró la reunión comentando no se qué cosas con Anna y Moni. Yo me llevaba realmente bien con Anna, así que al acabar la reunión vi cómo se separaba de Cris y la aparté un instante para poder hablar con ella, para pedirla consejo, que es lo que necesitaba:

Anna: Tranquilo que no estábamos hablando de ti... –Dijo guiñándome un ojo cómplicemente-.
Yo: ¿Te ha dicho algo desde que ha llegado? –Digo en tono bajo para procurar que nadie nos escuchara-.
Anna: Creo que no quiere tocar el tema... Pero Dani... Compréndela, no es una situación ni cómoda ni fácil para ella.
Yo: Ni para mí... –Dije agachando la cabeza y dirigiendo mi mirada al suelo-.
Anna: Bueno... no es cómodo, pero habrá que intentar arreglar la situación un poco, ¿no? –Dijo sonriéndome-. ¿Vas a venir a la cena de hoy?
Yo: ¿Qué cena? –Pregunté desconcertado-.
Anna: Desde luego estás que no estás Daniel... ¡La cena de esta noche con el equipo! –Siendo sincero se me había olvidado por completo-.
Yo: ¡Ah! Ya... pues no sé si iré... ¿Sabes si va a ir ella? –Pregunté impaciente de saber la respuesta-.
Anna: Pues parece que no tiene muchas ganas... pero no te preocupes que la estoy convenciendo... vienes, ¿no? –Dijo con cara de ilusión-.
Yo: No creo Anna... no creo que ella esté a gusto estando yo ahí...
Anna: Dani, por favor, no podéis estar así toda la vida... Hoy tienes una gran oportunidad de hablar con ella y de intentar que está situación no esté así siempre. –Me dijo seria. Creo que tenía razón-.
Yo: No sé cómo lo haces... pero siempre me acabas convenciendo... –Ella puso una sonrisa de satisfacción y yo me limité a negar con mi cabeza mientras reía levemente-.
Anna: Antes de que te vayas te voy a pedir una cosa...
Yo: Dime.
Anna: No la cagues de nuevo, pero sobretodo... no la hagas daño, no lo merece.


Me limité a asentir con la cabeza y dejarla un pequeño beso en la frente, con Anna tenía la sensación de encontrar en ella siempre una gran ayuda, es una gran amiga.


Me despedí de todos mis compañeros y muchos pusimos rumbo cada uno a sus casas.
Durante el trayecto en el coche no pude dejar de reproducir una y mil veces esas palabras suyas: “Ahora quieres hablar, ¿no?” “¿Sabes cuántas veces quise hablar yo contigo?” “¿Sabes cuántas veces te llamé?” “Sabes cuántas veces me ignoraste? Sí lo sabes, ¿verdad? Pues ahora también deberás saber el por qué yo no quiero hablar ahora...” Todas y cada una de sus palabras se habían grabado en mí como a fuego... Lo que peor me hacía sentir era saber que yo la incomodaba, que no se sentía cómoda conmigo. Después de tantas cosas vividas a su lado me costaba asimilar toda esa situación. Inconscientemente algunas lágrimas hicieron acto de presencia en mis ojos y recorrieron mis mejillas... no lo pude evitar...


Parece mentira, yo llorando por una mujer... En cuestión de meses yo había cambiado radicalmente. Hace tan sólo unos cuantos meses me parecía totalmente impensable llegar al punto de llorar por una chica, es más, en todo caso serían ellas las que lloraban por mí. Puede sonar un tanto chulesco, pero la situación realmente era así. Hasta que llegó ella. Ella descolocó mi vida por completo y la puso patas arriba. Desde el primer momento ella llamó mi atención, desde la primera vez que vi su espectacular cuerpo me dejó encandilado, pero al ir más allá y perderme en esos enormes ojos marrones me enamoró.


Llegué a mi casa, me pegué una ducha para intentar despejarme, me vestí y me entretuve un poco con Twitter haciendo tiempo hasta que fuera la hora de marcharme. Esta vez no iba a llegar tarde como siempre, quería que ella viera en mí un cambio de actitud. Aunque de momento sólo consistiese en estos pequeños detalles.


A mi hora cogí de nuevo el coche con dirección al restaurante dónde todos habíamos quedado, mi objetivo era muy claro: NO VOLVER A PERDERLA.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Capítulo 18


Capítulo 18: El reencuentro.



Narra Dani.



No pegué ojo, los recuerdos con ella y las suposiciones de cómo podía transcurrir ese reencuentro invadieron mis pensamientos durante toda esa noche. Sentía miedo, miedo de que ella no quisiera saber nada de mi, de que hubiera encontrado a otro chico que la tratara como realmente merece, porque eso que dicen de que hay que desear lo mejor a la persona de la que estás enamorada es en parte mentira bajo mi opinión, porque siendo realistas... ¿quién quiere que la chica de su vida sea feliz con otra persona? Claro que quiero que sea feliz, pero que lo sea conmigo, como lo éramos antes.


Sé que la cagué, pero toda persona merece una segunda oportunidad, ¿no? Yo estaba completamente dispuesto a recuperarla, sabía que me iba a costar mucho, quizás más de lo que imaginaba, pero mi único objetivo era volver a estar con ella y poder enmendar mi error haciéndola la chica más feliz del planeta, porque ella se merecía eso y muchísimo más.


Me levanté de la cama con decisión, normalmente soy de esos que siempre llegan tarde a todos los lados, puede que en varios aspectos. Pero no quería llegar tarde, sabía que iba a verla, y quería cambiar esa imagen tan horrible que probablemente Cris tuviera de mi en esos momentos. Por esa razón había que empezar a cambiar malos hábitos, y por algo había que empezar. Por primera vez en mucho tiempo puse mi despertador y me levanté a la hora.


Durante la mañana me duché, me vestí, desayuné, hice la cama... ¿Sabéis qué? Tosas esas cosas tan cotidianas se hacían mucho más entretenidas cuando la tenía a ella al lado, ahora cada acto me recordaba a ella, a cómo siempre mantenía su sonrisa, hiciera lo que hiciera. Recordaba esa mirada suya a cada paso que daba por mi casa. Todo el tiempo que pasamos juntos en esas cuatro paredes había dejado huella, una huella imposible de borrar. Y en ese momento sólo esperaba que todo eso, algún día, pudiera repetirse, pero esta vez para siempre, sin dejarla escapar.


Porque de una manera u otra, el perderla a ella suponía el perderme a mí mismo.


Puse rumbo a los estudios de Otra Movida, este era nuestro primer día de ensayos y preparativos antes de que se empezara a emitir el programa. Aunque nosotros seguíamos todos con el mismo equipo. Los únicos nuevos eran Raúl Gómez, un chico que se dedicaría a hacer bromas por las calles de Madrid y Cristina Pedroche, mi Cris. Sabía que ella se acomodaría fácilmente en el equipo, con su simpatía se gana a todo el mundo y con los compañeros no iba a ser menos.


Durante todo el trayecto no pude dejar de pensarla, no quería que se sintiera incómoda con mi presencia, esperaba que no me guardara rencor. Llegué al aparcamiento de los estudios diez minutos antes de la hora en la que estábamos citados y no vi a nadie fuera, así que subí directamente a los estudios y nada más subir las escaleras me topé con Flo de frente:

Flo: ¡Hombre Martínez! ¿Qué tal el verano? Tienes colorcito y todo... –Dijo riéndose mientras me daba un gran abrazo, Flo es un amigo con todas las letras-.
Yo: Estuve unos días por Ibiza, por León y estos últimos los he pasado en Madrid, ¿y tú que tal por Los Ángeles? ¡Qué ya te pareces a las estrellas de Hollywood, macho!
Flo: Pues con la familia y eso, bastante bien la verdad...


Y así nos fuimos hasta su despacho, que su nombre era tan peculiar como él, “Flocucción”. Allí me dio el primer guión para practicar el programa piloto. Me puse a leerlo y vi la parte del reportaje de Cris. Me quedé embobado mirando su nombre... ¿en serio iba a poder hablarla en plató como si nada? Lo cierto es que cada vez estaba más nervioso, la iba a ver en cuestión de minutos. Y sabía que me iba a costar aparentar normalidad, sobretodo porque se me caía la cara de vergüenza cada vez que recordaba lo que la hice. Pero bueno, esto es trabajo, y aunque cueste hay que dejar estos asuntos a un lado por unos instantes.


Flo notó como mi mirada seguía clavada en la parte del repor de Cris:

Flo: Sé que te va a costar, pero por favor, no quiero movidas. Tú ya sabías que ella iba a estar aquí y que este momento tenía que llegar... –Dijo dándome una palmada en el hombro-.
Yo: -Desvié por fin la mirada del guión y la cambié al suelo-. ¿Sabes si ella está aquí?
Flo: Estará por la cafetería de la calle de al lado con Moni, ha llegado muy pronto y la he dicho que podía irse a tomar algo y así de paso va conociendo a sus compañeros... –Sonreí inconscientemente, ¿la causa? Sí, ella y su manía de llegar siempre pronto a todas partes, jamás llega tarde a ningún sitio. Esa es una de nuestras muchas cosas diferentes, pero dicen siempre que lo diferente atrae-.


Fueron pasando los minutos y la gente fue llegando, todos estábamos en el comedor, reunidos alrededor de una mesa y contándonos las típicas batallitas del verano. Más que compañeros, eran amigos. Me reía de oírles decir tonterías y chorradas, aunque yo nunca era menos. Pero esa sonrisa provocada del buen momento que estábamos pasando se transformó en una sonrisa nerviosa cuando la vi aparecer por la puerta. Iba con Moni, Anna y Mary. Pero en este momento yo sólo tenía ojos para ella.


No sabía si apartar la mirada o seguir con mi vista clavada en ella, pero lo cierto es que el no verla desde hacía tanto tiempo me hizo imposible el hecho de parar de mirarla. Estaba preciosa, entrón con esa sonrisa que siempre lleva por bardera y que a todos encandila. Lucía más morena todavía de lo ella ya es de por sí. En definitiva, estaba perfecta, como siempre ha sido, es y será.


En un primer momento nos pusimos todos en pie para saludar a las chicas una por una y observé como ella ni tan siquiera se dio cuenta de mi presencia. Estábamos todos dispuestos como en una especie de corro, primero saludé a Mery, con la que me llevaba genial.


A los pocos segundos ella se acercó a mi dándome dos besos, esos dos besos en los que me di cuenta de que me sabían a poco, pero no me podía quejar, después de todo está demostrando que es toda una mujer con el simple hecho de saludarme cordialmente. Acompañó esos besos con un “hola” y siguió saludando y conociendo al resto de la gente. Me sorprendió que actuara como si nada hubiese pasado, había sido muy fría, pensaba que la iba a costar mucho más verme de lo que demostró. Pero la vida te da muchas sorpresas.


Me quedé como en una nube tras volver a apreciar ese perfume suyo tan peculiar, tan suyo, tan dulce... esa mezcla de manzana y vainilla que siempre me había vuelto loco.


Al momento de sumergirme de mis pensamientos vino Anna a sacarme de ellos:

Anna: ¡Martínez, baja a la tierra anda! –Dijo con una de sus adorables carcajadas-.
Yo: Ya estoy en la tierra abuela... ¡Ven aquí! –Y la abracé, ella es una amiga de las que ya no hay para mí, siempre me controla y me da consejos cuando los necesito, y ahora, si nque yo la dijera nada, no iba a ser menos-.
Anna: -En mi oído- Deja de comerla con la mirada y cuando sea, no la presiones, intenta hablar con ella y aclarar las cosas. –Me dijo con una sonrisa tierna-.


Anna era de las pocas personas a las que comenté lo mío con Cris. Ella jamás estuvo de acuerdo con lo que hice, pero digamos que en parte entendió que aunque la cagara, era para protegerla, aunque al final acabara haciéndola más daño.


La charla en el comedor continuó durante unos minutos más y ella estaba en la otra punta de la mesa, no me había mirado en ningún momento, al contrario que yo, que pese a que Anna me lo advirtiera no pude dejar de observar detenidamente esa preciosa sonrisa, esos ojos marrones, enormes. Lo admito, el volver a verla no ha hecho si no más que confirmar mis sospechas, la seguía queriendo igual o incluso más que antes.


Soy de los que tienen la opinión de que todo lo malo que te pase siempre tiene algo positivo. Y el haber hecho eso que hice y no volver a verla hasta ahora, me ha hecho darme cuenta de que la quiero y que no puedo vivir sin ella. Por primera vez en toda mi vida estoy seguro de algo, y es de que no la puedo dejar marchar otra vez, porque entonces podría ser definitivo. Tengo que luchar por ella y recuperarla.


Veía como Flo le daba su guión y la gente empezaba a marcharse cada uno a un lado ya que Mery nos había comunicado que en quince minutos empezábamos con los primeros ensayos. Vi como Cris salía por la puerta, suponía que se dirigía a su camerino. Así que salí del comedor y fui corriendo por el pasillo, no aguantaba más, tenía que hablar con ella cuanto antes.


Cuando la vi a punto de entrar en su camerino la detuve agarrándola del brazo, lo que ella hizo que se girara y después de tanto tiempo nuestras miradas volvieran a chocarse.


domingo, 16 de septiembre de 2012

Capítulo 17


Capítulo 17: Cambios.


Narra Dani.


Han pasado unos meses desde que vi por última vez a Cris y ahora  mismo no puedo sentirme peor. Hice la mayor estupidez del mundo y no sabéis cuanto me arrepiento, pero ahora mismo me da vergüenza de mí mismo y de mis actos y no puedo ir a ella a pedirle un simple “perdón” y esperar que todo vuelva a ser como antes, las cosas no funcionan así... La dejé tirada en el momento en el que más lo necesitaba sin aportarla ninguna razón convincente, y el saber que ahora ella lo está pasando realmente mal por mi culpa me destroza por dentro.


Os explicaré la situación porque ahora mismo quizás no entendáis absolutamente nada:


El día que preparé esa comida a Cris en el parque de la sierra de Madrid todo fue perfecto, como siempre que estaba con ella, pero las cosas se torcieron a la vuelta a casa... Mi coche se quedó parado cerca del lugar dónde habíamos comido, en el mismo descampado. Por más que intenté arreglarlo no hice más que mancharme y por suerte tenía una camiseta limpia en el coche y pude cambiarme. Finalmente tuvimos que llamar a una grúa a que viniera a por el coche y a recogernos. Tardó alrededor de dos horas y media en llegar, ya que el lugar no era ni transitado ni muy conocido... En esas horas estuvimos fuera del coche, no sé cómo, pero nos pillaron en una famosa revista, además no eran unas fotos cualquiera, en esas fotos salíamos besándonos, lo normal en una pareja vamos... pero lo que parece ser que a la gente no le parecía tan normal era que “el chico de Tonterías las Justas y la reportera de Se Lo Que Hicisteis” estuviesen juntos, supuestamente éramos la competencia, y muchos fans no se lo tomaron demasiado bien, más en concreto mis fans.


Las fotos salieron publicadas a la semana y media más o menos de que nos las tomaran... El día que me enteré que nos habían pillado tuve una sensación muy extraña... En un primer momento me sorprendió bastante, no comprendía como le podía interesar a ese tipo de revistas mi vida. Tan sólo soy un chico normal de León que trabaja en televisión.  Pero eso no era lo que más me impactaba...


La manera en que los fans se hicieron eco de todo esto fue brutal... Twitter estaba lleno de cosas relacionadas con los dos, unas buenas y otras no tanto. Pero como a casi todas las personas, desgraciadamente siempre nos afecta más lo negativo que lo positivo. Y admito que fui un gilipollas por completo y que no supe llevar la situación como un adulto, pero al ver que la gente empezaba a meterse con Cris y al saber cómo es ella y la manera en que le afectan todas esas críticas... tuve que cortar por lo sano, pero ahora sé que lo más “sano” no fue dejar de quedar con ella, dejar de llamarla, no contestarla a los Whats que me enviaba, no contestar a sus llamadas... Fui un capullo con ella y no se lo merecía, quería que dejaran de criticarla e insultarla y no se me ocurrió otra opción en esos momentos.


Lo que peor me hace sentir es que yo sé perfectamente que ella ahora mismo me necesitaba a su lado, y digo “necesitaba” porque estoy seguro de que ahora mismo si ella escuchara o viera algo de mí sentiría asco, más o menos el mismo asco que siento yo de mí mismo en esta situación. Ella ahora mismo no está pasando un buen momento, la mayor culpa de todo esto soy yo, pero aparte de este tema, el “Selo” acabó para siempre, y conociéndola como la conozco estoy convencido de que lo ha pasado fatal.


Ha pasado todo un verano y mi programa “Tonterías las justas” también acabó poco tiempo después que el suyo, pero no era la misma situación, nosotros continuábamos con el mismo equipo en otro programa similar en Neox, una nueva cadena para nosotros. El programa comenzaba en una semana y los ensayos y las primeras reuniones eran mañana... y ¿os acordáis de todo lo que opinaba Cris sobre el destino? Pues un hecho que sucedió días atrás me ha hecho creer firmemente en su teoría.


Antes no he matizado bien, en la nueva cadena comenzábamos no con todo el equipo, si no que había un puesto que quedó libre, el de reportera... Romina no iba a formar parte de este nuevo proyecto y creo que el destino me ha puesto una gran prueba por delante, porque, ¿en quién creéis que pensó Flo para sustituirla? Pues sí, en ella, en Cristina Pedroche. El destino me la iba a volver a poner en mi camino, ¿y eso me gustaba? Pues en parte sí y en parte no. Sí porque aunque no lo pareciese, yo la seguía queriendo y estoy seguro de ello porque todo lo que he sentido y sigo sintiendo por Cris no lo había sentido jamás con nadie y aunque podría estar con una chica cada noche, por primera vez en toda mi vida, no lo hice. Y en parte no porque sabía que me iba a costar hasta llevarme bien con ella y ya ni os digo lo de recuperarla.


Obviamente Flo antes de llamarla me consultó y me pidió opinión, y no pude negarme a nada. Ya había sido bastante egoísta hasta el momento, ahora tocaba afrontar la situación de una vez por todas y dejar de comportarme como un estúpido. Sabía que cuando Cris entrara a formar parte del equipo lo iba a hacer genial, como todo lo que hace ella. Pero también sabía que en el momento en que nos viéramos, e incluso antes los dos íbamos a estar bastante incómodos... pero al que le tocaba intentar arreglar la situación era a mí, porque yo fui el que la cagué y la que merece ser feliz en su trabajo es ella, que me consta que ya ha sufrido bastante.


Pensé en mandarla un Whats o incluso en llamarla, pero ahora mismo, ¿de qué serviría? Ya hemos estado todo un verano sin vernos, sin hablarnos, en definitiva, cero contacto entre nosotros, y justo un día antes del reencuentro, ¿iba a hacerlo? No, creo que ella pensaría peor de mí si cabe, porque dudo que ahora mismo quiera ni tan siquiera mirarme a la cara.


Es de noche y al entrar en mi cama me invaden los recuerdos como siempre, es inevitable no recordarla cada noche. Cuando estaba en mi cama y al despertar lo primero que veía era a ella mirarme detenidamente, como ella siempre antes de abrir los ojos se llevaba las manos a la cara, esas sonrisas que le salían dormida cuando soñaba cosas bonitas y esos pucheros que hacía cuando estas se cambiaban por pesadillas, y como cada vez que esto pasaba yo la daba la mano y aunque estuviera dormida eso parecía calmarla... La echaba de menos, es incomprensible como la dejé escapar al intentar protegerla de las críticas de los demás y como al final acabé haciéndola tanto daño, en realidad nos lo estaba haciendo a los dos, porque aunque no lo creáis, yo la he llorado muchas noches y muchos días al saber que la había perdido por gilipollas...


No puedo dormir, estoy en la cama y no consigo conciliar el sueño. Mañana no habrá quien me vea con las ojeras que llevaré. Mañana la veo y eso me pone nervioso, todavía no sé que haré cuando la tenga enfrente, ¿la saludo como si nada? ¿Pero acaso querrá saludarme? ¿actuará como si nada hubiese pasado o me guardará rencor? Mil preguntas rondan mi cabeza ahora mismo, pero todas las respuestas sólo las sabré mañana, cuando vuelva a chocarme con esa preciosa mirada de ojos enormes.


martes, 11 de septiembre de 2012

Capítulo 16

Capítulo 16: La mejor comida.


Narra Cris.



Los despertares entre nosotros se estaban convirtiendo en uno de los mejores momentos que podíamos tener, el hecho de que lo primero que viera al despertar fuera a él junto a mí, me alegraba el día, digamos que ponía color a las mañanas.


Nada más abrir los ojos me di cuenta de que este no era un despertar como los otros, normalmente era yo la que se despertaba primero siempre y la que se quedaba un rato observándole dormir; pero esta vez parece ser que habíamos intercambiado los papeles. Mi primera imagen al despertar era él mirándome detenidamente con sus preciosos ojos verdes. Al analizar el panorama, giré en la cama y me puse mirando para el lado en el que él no estaba tapándome la cara, es extraño, me gustaba verle dormir, pero que el lo hiciera conmigo me daba cierto reparo, como vergüenza... Yo quería que Dani siempre me viera perfecta, y digamos que por la mañana recién despertada mi cara no debía estar muy bonita:

Dani: ¿Por qué te das la vuelta si ya sé que estás despierta? –Dijo con una leve risa-.
Yo: No quiero que me mires, estoy fea... –Dije aún girada y sin mirarle-.
Dani: No estás fea Cris. –Dijo objetándome-.
Yo: Estoy sin maquillar, con los ojos hinchados aún y probablemente con legañas, ¿tú crees que estoy guapa?
Dani: Claro que lo estás... –Dijo mientras me cogía del brazo obligándome a que girara para mirarle y apartando las manos de mi cara-. A mí me parece que estás mejor así que maquillada, aunque de la otra manera también estás muy bien...
Yo: -Mirándole de una vez por todas y esquivando mi vergüenza- Eso no es verdad, lo dices porque me has cogido cariño...
Dani: No es que te haya cogido cariño, es que te quiero.


En ese momento sobraban todas las palabras, creo que cualquier cosa dicha estaba fuera de lugar, así que simplemente me abalancé sobre él a besarle, no fue un beso demasiado pasional, fue más bien sentimental, porque con él quería demostrarle con actos mi respuesta, ese “Yo también te quiero” creo que se podía llegar a demostrar mejor de esta manera que de cualquier otra:

Yo: -Separando nuestras bocas un instante- ¿Te ha valido mi respuesta? –Dije en un susurro mientras apoyaba mi cabeza sobre su torso desnudo-.
Dani: No podría haber estado mejor pequeña... –Depositando un suave beso en mi cabeza-.
Yo: Dani... –Dije en un tono de niña pequeña- ¿Qué hora es?
Dani: Las once y media –Dijo con el mismo tono que yo, lo que provocó una carcajada en mí y que le diera un pequeño golpe en el hombro-.
Yo: Tonto... Me tengo que levantar ya que tengo repor dentro de hora y media... –Hice el amago de levantarme pero Dani me detuvo-.
Dani: Cris, cariño... ¿estás bien? –Preguntó mirándome de una manera extraña mientras fruncía el ceño-.
Yo: Sí... ¿por? –Respondí desconcertada-.
Dani: Cristina, hoy es fiesta, no se trabaja...
Yo: ¿En serio? ¿Hoy no hay que ir a trabajar? –Pregunté sorprendida-.
Dani: -En medio de una carcajada- En serio...
Yo: Pues me había traído hasta el guión del repor...


Él seguía riéndose de mí y yo que estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas le fui a dar un golpe en el hombro, pero él me vio las intenciones y me detuvo agarrándome de los dos brazos, uno con cada mano de manera que perdí el equilibrio y quedé casi encima de él, a milímetros de su boca. Sentía como me provocaba al mirarme fijamente y con su manera de sonreírme, era esa sonrisa pícara, como chulesca, en definitiva era esa sonrisa que me volvía loca. Cuanto más tiempo me miraba así más sentía la necesidad de besarle, pero ese “orgullo” que tenemos cuando nos estamos picando me impedía hacerlo. Así que recordé esa frase que me dijo una vez... “Pedroche, deja de provocarme y empieza a besarme”:

Yo: Quizás esto te suene de algo pero... Martínez deja de provocarme y...


No me dejó ni tan siquiera acabar la frase, se apoderó de mi boca enseguida y comenzó a besarme, a diferencia de el anterior beso, este era más pasional, alternábamos nuestra guerra de besos entre las diferentes partes de nuestros cuerpos. Cada uno de sus besos me hacía estremecer como si fuese el primero, porque cada uno lo daba de una manera diferente, cada uno era especial y ese hecho a mí me hacía sentir única. El juego entre nuestros labios, como casi siempre, fue a más y acabamos haciendo el amor una vez más en su cama, mi lugar ya favorito en su casa.


Al acabar fuimos a la cocina a desayunar, como siempre entre nosotros  el desayuno estuvo lleno de miradas y sonrisas cómplices y sobretodo juegos, muchos juegos.


Es extraño, pero cada vez que estaba junto a él me sentía a veces una niña y otras veces una mujer, sólo él sabía sacar todas mis facetas, es como si desnudara mi personalidad ante él, era tal y como soy yo, no tenía que fingir nada, y creo que a él le gustaba así y supongo  que eso era lo que me hacía totalmente feliz.


Al acabar de desayunar empezamos a recoger y fuimos los dos juntos a la habitación para hacer la cama, si alguien nos viera desde fuera se creería que somos tontos, pero quizás ese sea el tonteo de enamorados, ¿no? Hacer cosas sin importarte lo absurdas que sean si con eso eres feliz... Porque yo siempre he creído que una misma situación puede ser mejor o peor dependiendo de la persona a la que tengas al lado; y ahora mismo un hecho tan simple y teóricamente aburrido como hacer una cama, me parecía un gran momento si él estaba conmigo.


Al finalizar fui al baño mientras él se quedó en el salón ojeando el Twitter, me asee y me cambié, tenía pensado irme a casa ya que llevaba unos días sin aparecer por allí y mis padres tendrían ya ganas de verme. Una vez arreglada me dirigí al salón a coger mi bolso y despedirme de Dani, pero él se sorprendió al verme así:

Dani: ¿Te vas?
Yo: Sí, me voy a casa que llevo días sin pasar por allí y mis padres se preocupan...
Dani: Pero luego vuelves... ¿no? –Preguntó ilusionado-.
Yo: No sé Dani... Tengo que estar también en mi casa, te recuerdo que vivo allí...
Dani: No hacía falta que me lo recordaras, por desgracia lo sé... –Inconscientemente se formó una gran sonrisa en mi cara, ese “por desgracia”... ¿me podría estar indicando que él desearía que estuviera todo el tiempo en su casa?-. Pero mira, te propongo un trato, ¿vale?
Yo: Primero proponme y luego ya te digo si vale o no vale –Guiñándole un ojo-.
Dani: Pues mira, te propongo... –Dijo devolviéndome el guiño de ojo-  Puedes ir a casa de tus padres, les saludas, te cambias, estas un rato con ellos y a la una y media te paso a recoger... que te voy a dar una sorpresita... ¿Quieres?
Yo: Dani, eso es chantaje, si me dices lo de la sorpresa ya no puedo decirte que no... –Dije poniendo pucheritos como una niña pequeña-.
Dani: Ese era mi objetivo –Dijo mientras me depositaba un pequeño beso en la frente-. Anda, tira para tu casa, y luego no me hagas esperar mucho, ¡ah! Y apúntame la dirección...


Cogí de mi bolso un bolígrafo un papel y le apunté la calle y el portal, al acabar volví a colgarme el bolso y me dirigí de nuevo hacia él:

Yo: No me eches mucho de menos. –Dije sonriente-.
Dani: No me pidas imposibles...


Y nos despedimos con un dulce beso en los labios, no miento si digo que cada vez me encandilaba más con sus detalles, con sus besos, son sus... sorpresas, ¿qué tendría pensado este chico? Fuera lo que fuese estaba convencida de que me iba a encantar, porque el simple hecho de que preparara algo únicamente para mí me hacía sentir muy especial, me hacía sentir una chica única y afortunada en el mundo.


Me dirigí a la puerta con seguridad y me marché.  Durante el trayecto a mi casa, no pude dejar de pensar en él, en cierta manera me daba miedo sentir tanta dependencia hacia él, pero me calmaba pensar que nunca podría hacerme algo que me hiciera daño, porque estoy segura de que me quiere al igual que yo a él.


Al llegar a casa mis padres estaban ahí, me saludaron más efusivos que normalmente, había estado unos días fuera, pero creo que están empezando a sospechar que hay alguien importante en mi vida, porque por más que intento disimular, cuando llego a cualquier lado voy más alegre que nunca, y eso que yo de por sí soy bastante alegre... no sé, me gusta sonreírle al mundo, soy de esas personas que creen que hay que disfrutar al máximo cuando uno está bien, porque la tristeza y los malos momentos ya llegarán por sí solos.


Estuve hora y media más o menos con mis padres, pero ya faltaba menos de media hora para que Dani pasara a recogerme y me fui para mi baño a ducharme y maquillarme. Al acabar revolví todo el armario, ya que él me estaba preparando esa sorpresa, a mí me apetecía ponerme guapa para él. Pero tampoco sabía en el lugar en el que íbamos a estar, así que decidí ponerme algo sencillo pero elegante a la vez. Me decanté por un vestido corto marrón con unas sandalias planas azules. En el pelo me hice una simple coleta y volví a preparar mis cosas... No sabía si esta noche dormiría en casa o al final él me liaría y acabaría una vez más en la suya... Así que me preparé de nuevo una bolsita con pijama, ropa y muda de cambio y el neceser.


Se me echó el tiempo encima y a los dos minutos Dani ya me estaba dando un toque, me asomé a la ventana y le vi ahí, de pie y apoyado en su coche blanco con una de sus habituales camisas a cuadros... me encantan como le quedan, bueno, en realidad siento que me encanta él.


Salí disparada de mi habitación hacia el salón para despedirme de nuevo de mis padres y decirles que no me esperaran esta noche... La verdad es que es normal que sospechen, últimamente casi no piso mi casa.


Al bajar las escaleras y abrir el portal Dani me vio y me dirigí hacia él sonriente. Me quedé parada frente a frente con él y sin decirle ni una palabra le rodeé el cuello con mis brazos y me abalancé sobre él a besarle pasionalmente, parecerá una tontería, pero ya le echaba de menos:

Dani: -Separándose de mi tras finalizar el beso- Joder como viene la Vallecana... ¡Qué intensidad la tuya chica!


Yo simplemente me limité a reír y entré en el coche, el viaje como siempre fue de lo más divertido, Dani no sólo era así delante de las cámaras, detrás era igual o más gracioso con sus tonterías que tanto me hacían reír. Yo estaba muy intrigada por saber el destino, pero Dani siempre me respondía con cosas como “No seas impaciente”, “Ya lo verás” o “No te voy a decir nada”...


Creo que habíamos llegado al misterioso destino, porque Dani aparcó y salimos los dos del coche, aparentemente era un lugar donde no había casi nada, sólo veía césped y no había nadie, Dani fue al maletero y cogió algunas bolsas que al no ser transparentes no me dejaban acertar el contenido:

Yo: Dani... ¿A dónde vamos? ¡Esto está desierto!
Dani: Anda... Deja de decir cosas antes de ver nada y camina... –Me cogió la mano y caminamos juntos hasta detrás de una zona bastante arbolada, y al alzar la mirada al paisaje fue donde comprendí el por qué Dani me había llevado hasta ese lugar-.
Yo: Joder... Esto es precioso Dani... –Dije apretando un poco más de lo normal su mano de la emoción y aguantando que saliera alguna que otra lágrima de mis ojos mientras se me quebraba la voz-.
Dani: Va, no te me pongas tierna todavía que aún tenemos que comer... –Depositando un suave beso en mi mejilla-.


Entonces sacó de esas bolsas un pequeño mantel que extendió en el mismo césped y encima puso comida que debía haber preparado él por la apariencia que tenía... Yo no me lo podía creer, me quedé embobada mirándole y pensando para mí: Él, ese chico al que conocía hace apenas unas semanas, había preparado para mí una comida en un lugar maravilloso desde él que se veía la sierra de todo Madrid... Esto no me lo había preparado jamás ningún novio, ni con relaciones cortas ni largas... él era el único que se había molestado en tratarme como una verdadera princesa y lo mejor es que así me sentía yo.


No pude evitar esta vez que se derramaran algunas lágrimas de emoción por mis mejillas al sentarme en ese césped...

Dani: ¡No llores tonta! –Dijo sosteniendo mi cara entre sus manos-. ¡Qué tenemos que comer y no vamos a convertir esto en un mar de lágrimas!-.
Yo: Tenemos que comer sí... –Dije secando con mis manos mi rostro-. Pero yo tengo un problema...
Dani: ¿Qué problema?
Yo: Que yo sólo quiero comerte a ti y a besos...


Otro momento más en el que no hacía falta decirnos nada. Tan sólo comenzamos a besarnos, sin importarnos el tiempo, olvidándonos del mundo, estábamos centrados tan sólo en nosotros, tal y como a mí me gustaba.


Y así comenzó la que se podría llamar la mejor comida de mi vida, la más especial, la más bonita y lo más importante de todo... la mejor compañía.