jueves, 30 de agosto de 2012

Capítulo 14

Capítulo 14: Confianza.


Narra Cris.



Cuando Dani se marchó, yo me dirigí segura de mi misma hacia donde estaban Berta, Patri y Mateo. Me dijeran lo que me dijeran no iban a hacer cambiar mis pensamientos ni mucho menos mi relación con Dani, pero sí que me interesaba saber sus opiniones al respecto, ya que las chicas me conocían muy bien y Mateo era un gran amigo de Dani desde hace años y por lo tanto también le conocía de sobra.


Tenía cierta preocupación por si me llamarían la atención por estar así con él, porque recordemos que él pertenecía a otro programa de televisión, y no era precisamente un programa cualquiera, era la competencia más directa de nuestro “Selo” y uno de los principales motivos por los que estábamos bajando de audiencia y por los que desgraciadamente creíamos que no íbamos a durar mucho más tiempo en antena.
Al llegar hasta ellos les sonreí a los tres, que habían formado un grupito apartándose del equipo técnico:

Yo: Hola a todos. –Dije con una sonrisa un tanto forzada a causa de la incertidumbre por saber lo que ellos iban a opinar-. ¿Qué tal? –Acercándome a cada uno para darles dos besos; sus caras todavía reflejaban el asombro ante la situación-.
Berta: Pues mujer... Ahora que lo dices no tan bien como tú. A mí no me ha traído un tío a la puerta del trabajo y después me ha comido la boca... –Dijo entre risas, risas que provocaron las de todos los demás incluida la mía-.
Yo: Pero que bruta eres Berta... –Dije con una sonrisa tímida y agachando la mirada hacia el suelo-.
Patri: Bueno, creo que hay cosas que contar, ¿no? –Dijo mientras me miraba fijamente, llevaba una leve sonrisa, por lo que mi nerviosismo por lo que pudiera decirme fue desapareciendo-.
Mateo: Bueno, yo os dejo que estas son cosas de mujeres... luego nos vemos Pedroche –Dijo mientras me guiñaba un ojo cómplicemente, la verdad es que con Mateo tenía muchísima confianza, por eso no me importaba hablar de estos temas, pero lo hablaríamos solos-.


Subimos las tres hacia la zona de los camerinos y nos metimos a hablar las tres en el de Patri, ellas siempre se preocupaban por mí e intentaban ayudarme en todo lo posible, era la menor de las tres y quizás por eso me daban protección a su manera:

Patri: Bueno, esto sabíamos las tres que podía pasar, pero explícanos... –Dijo sentándose en una silla y ofreciéndonos a Berta y a mí un sillón-.


Les conté toda la historia, desde el principio hasta el final ante su atenta mirada, no me enrollé mucho, pero quería que supieran todo lo importante, porque sus consejos siempre me habían ayudado mucho y sabía que ellas querían siempre lo mejor para mí.


Pero ahora llegaba el momento de las preguntas, el momento de hablar de sentimientos:

Patri: ¿Y crees que estás enamorada? –Dijo con una mirada tierna-.
Yo: Pues no lo sé... Creo que es pronto para poder decir eso, pero yo sólo sé que todas las sensaciones que se mueven en mí cada vez que le veo no las había experimentado nunca antes con nadie, con ningún novio. Porque digamos que él me atrajo desde el primer momento en que le vi y desde entonces sentía esa necesidad de verle cuanto antes, me tratara bien o me tratara mal, yo sólo quería pasar tiempo con él, hablarle, que se fijara en mí...
Berta: Y como la niña siempre consigue todo lo que se propone pues ya lo tiene... –Dijo con una sonrisa tierna y mirándome a los ojos-.
Yo: Bueno... No es que lo tenga, pero yo creo que todo lo que siento por el es correspondido, porque su forma de tratarme casi como una princesa y sus ojos cada vez que le miro estoy segura de que no mienten... Él me quiere, y según vaya pasando el tiempo nos querremos más, esto tan sólo acaba de empezar. –Dije agachando la mirada con un poco de vergüenza, tenía suficiente confianza con ellas, pero no podía evitar que me diera apuro contar estas cosas sobre mí-.
Patri: -Mirándome seria- Cris, sabes que yo te quiero y que espero que todo salga bien, ¿verdad? –Asentí con la cabeza-. Pero no te empieces a hacer ilusiones tan pronto, con los tíos muchas veces no todo es lo que parece...
Yo: Ya Patri... Pero Dani no es un tío como otro cualquiera. –Dije seriamente mientras la miraba a los ojos-.
Patri: Cris tú sólo tienes veintiún años, él tiene más experiencia que tú y no quiero que juegue contigo, que te quiera sólo para echarte tres polvos porque simplemente eres la chica mona de la competencia y eres de lo más inocente...
Yo: Patricia, pensaba que ibas a comprenderme más en esto, que te ibas a alegrar por mi, porque yo soy feliz con él... –No me esperaba tan poco apoyo por parte de ella, era mi amiga y creía que le iba a hacer más ilusión el verme feliz-.
Patri: Cris, no es eso, claro que me alegro por ti...
Yo: Pues no lo parece. –La interrumpí.


La conversación estaba tomando ya el grado de discusión. No me gustaba nada pelearme con Patri, sé que ella es mi amiga y que quiere siempre lo mejor para mí, pero no aguantaba que alguien pensara que lo mío con Dani podía salir mal, porque yo no quería ni imaginármelo. No quería pararme a pensar en que pasaría si lo nuestro no funcionase, yo no quería sufrir y estaba convencida de que si algo saliese mal yo lo pasaría realmente fatal:

Patri: Déjame terminar de hablar sin interrumpirme por favor. –Agaché de nuevo la mirada mientras asentía dándome por vencida- Yo quiero que todo te vaya bien, y lo sabes perfectamente Cristina, pero tú eres joven y debes saber que no todo en la vida es color de rosa, y que en las relaciones siempre toca sufrir aunque nos neguemos a hacerlo. Y tú eres libre de hacer lo que quieras con tu vida, pero por experiencia te digo que no es bueno ilusionarse tanto al principio, aunque es lo más normal del mundo, pero luego si pasa algo, que espero que no sea así, eres tú la que se va a llevar el batacazo.Sólo quiero que no te precipites.
Yo: Igual la que te estás precipitando al decirme todo esto eres tú, porque no me voy a llevar ningún batacazo, pero en caso de que me lo lleve, es mi vida. Confío en él, ¿de acuerdo?. –Me levanté del sillón me dirigí a la puerta y finalmente salí de allí-.


Me fui con una gran decepción, sabía que ella solo quería evitar que me hicieran sufrir, pero en el fondo me dolía que gente a la que quiero no tuvieran puestas esperanzas en que mi relación con Dani saliera bien. Sé que nos habíamos conocido hace relativamente poco tiempo, pero yo creo que a veces hay personas que te demuestran mucho más en unos días que otras en muchos años.


La mañana transcurrió algo rara en el trabajo, yo siempre me pasaba el día hablando con Patri y con Berta, pero hoy todo era más extraño desde la discusión. Berta venía a hablar conmigo muchas veces, pero otras se iba con Patri, ella estaba como en el medio de esta situación. Y sé perfectamente que todo esto no es bueno para ninguna de nosotras, porque siempre habíamos antepuesto nuestra amistad a nuestro trabajo, porque desde que entré allí siempre fueron las que mejor me trataron y eso fue lo que forjó nuestra amistad.


Cuando coincidíamos en maquillaje o en vestuario casi ni nos mirábamos, no era por su culpa, era por la mía, porque yo sabía que me intentaba dar consejos para ayudarme, pero en muchas ocasiones las personas no nos dejamos ayudar y nuestro orgullo gana la batalla al corazón.


En plató todo fue bien, presenté mi reportaje y aparentamos total normalidad ante las cámaras. Yo acabé con mi sección de reportajes antes de que acabara el programa y me encontré a Mateo por los pasillos:

Mateo: ¡Pero que guapa te ha puesto hoy! –Dijo con su peculiar tono de voz mientras me sonreía-.
Yo: Anda pelota, que siempre me dices lo mismo... –Dije con una leve sonrisa en la cara, hablar con él siempre me divertía y me gustaba-.
Mateo: ¿Pelota yo? ¿Pero por quién me tomas? –Esta vez logró sacar una carcajada en mí-. Que ya vi esta mañana la sorpresita, ¿eh pillina? –Cada vez que me decía algo no podía evitar reír, su manera de decir las cosas me parecía genial-.
Yo: Pues ya ves... –Dije ya más seria- La vida sorprende a veces.
Mateo: Pues me alegro mucho de la sorpresita, mira yo te voy a decir una cosa ya que le conozco perfectamente, él te está empezando a querer bastante. –Dijo mirándome con dulzura-.
Yo: ¿Cómo lo sabes? –Pregunté intrigada- ¿Te ha dicho algo?
Mateo: No, todavía no nos ha dado tiempo ha hablar del tema, pero yo te aseguro que lo de traerte, venir a buscarte y llevarte a dónde sea, no lo ha hecho con ninguna chica nunca, siempre ha sido de rollitos y sin preocuparse demasiado por la vida de las chicas con las que estaba... Pero contigo es totalmente diferente y eso se ve a simple vista...
Yo: -Me salió una sonrisa tonta inconscientemente al saber que yo era diferente, que era especial para Dani- Pues espero que sea así, aunque hay gente que no opina lo mismo... –Le dije agachando la vista hacia el suelo-.
Mateo: Mira, no se quien dirá esas cosas, quizás te lo digan para que tengas cuidado, porque siempre hay que tener cuidado en la vida, pero yo que le conozco, te digo que no eres una chica más para él. –Sonreí mientras él me abrazaba y me daba un pequeño beso en la frente para después desaparecer por el pasillo-.


Me marché a mi camerino a recoger mis cosas y llevarme el guión a casa de el repor que tenía para mañana y le mandé un Whatsapp a Dani para preguntarle que cuándo venía a por mí:

Yo: “Bonito! Yo ya he acabado, cuánto vas a tardar en llegar? :)


A poco más de unos diez minutos recibí su respuesta:

Dani: “Acabo de terminar y ya estoy en el coche, ya va el príncipe en busca de su princesa ;)


Me encantaban muchas cosas de él, pero una de las principales era que siempre tenía el detalle de decirme alguna palabra bonita que ya me alegraba el día.


Me bajé al parking y allí estaban Mateo, Berta y Miki y me quedé charlando de tonterías con ellos mientras esperaba a que Dani me viniera a recoger. Estuvimos como veinte minutos allí, el garaje siempre parecía el lugar de las charlas, nos juntábamos casi todos allí antes de marcharnos y pasábamos un buen rato.


Vi a Dani como entraba y al ver que yo estaba con Mateo que era su amigo, aparcó y se dirigió a nosotros. Al llegar hasta dónde estábamos saludó primero a Mateo y a Miki con un abrazo, a Berta con dos besos y finalmente a mí con un suave beso en los labios. El buen rollo de él y mis compañeros era sorprendente, mucha gente se piensa que las personas de programas que compiten a la misma hora se llevan mal, pero eso no es así, todos pertenecemos al mismo mundo y el objetivo de ambos programas es intentar hacer reír a la gente y eso se nota.


 Estuvimos otro rato charlando, no faltaron las risas, pero a los pocos minutos llegó Patri al grupo, como siempre lo hacía, pero esta vez las cosas entre ella y yo no estaban muy bien, saludó a Dani y yo casi al instante le dije con la mirada que nos marcháramos.


Nos despedimos y al montar los dos en el coche y arrancar me preguntó:

Dani: Cris, ¿te ha pasado algo con Patricia? –Dijo girando la cabeza un instante para mirarme-.
Yo: Eh... no... –Dije girando la cabeza para mirar por la ventanilla y así no se diera cuenta de que mentía-.
Dani: Mira, no soy tonto, sé que te has querido marchar de ahí porque ha venido ella, pero sea lo que sea seguro que es una bobada y lo arreglaréis en seguida, así que no te preocupes, ¿vale? –Dijo mientras dejaba caer la mano que tenía libre al conducir en mi muslo-.
Yo: Vale –Dije mirándole de nuevo y sonriéndole a la vez que ponía mi mano sobre la suya acariciándola-. Dani...
Dani: Dime princesa. –Me respondió-.
Yo: Quiero que sepas que yo confío en ti por encima de todas las cosas, ¿vale? –Dije acercándome lentamente a su mejilla para depositar un dulce beso en ella mientras él seguía conduciendo-.
Dani: Y quiero que siga siendo así, yo jamás te haría daño Cristina. –Me respondió con seriedad en sus palabras mientras acariciaba mi pierna suavemente-.


Es cierto que confiaba en él y después de sus últimas palabras lo hacía todavía más. A partir de ahora me iba a dar igual lo que la gente dijera, yo estaba convencida de que él no me haría nada malo nunca. Y creo esa también es una fuerte base de las relaciones, la confianza.



Este capítulo se lo dedico a Almu, que siempre lee esta historia y siempre se molesta en comentarla. Es una persona a la cual me ha encantado conocer, es un amor y desde aquí la recuerdo que la quiero mucho.

lunes, 27 de agosto de 2012

Capítulo 13


Capítulo 13: Nuestro despertar.


Narra Cris.


A la mañana siguiente abrí los ojos por primera vez en el día a causa de unos rayos de luz que entraban por la ventana. El despertar no pudo ser mejor, estábamos los dos acurrucados en la cama y yo con mi cabeza apoyada en su pecho desnudo. Inconscientemente se dibujó una sonrisa en mi cara. Que lo primero que viese al abrir los ojos fuese a él dormido junto a mí era el despertar más bonito que podía existir.


Me levanté con mucho cuidado de la cama para no despertarle y miré por la ventana al cielo, todavía no era la hora de levantarnos, bajé un poco la persiana, lo suficiente para que no le diera el sol en la cara y yo pudiera seguir viéndole dormir.


Descendí la mirada por mi cuerpo, que aún continuaba desnudo e intentando hacer el menor ruido posible busqué entre todas las prendas que había por la habitación mi ropa interior. Cuando las tuve en mi mano me las puse, igual es una tontería, pero no quería que cuando se despertara me viera completamente desnuda, me daba vergüenza. Antes de marcharme a trabajar me daría una ducha, pero todavía era temprano. Todavía quería meterme en la cama un ratito más y no porque tuviera sueño, simplemente quería observarlo dormir, como la otra vez que estuve en su casa, pero con la gran diferencia de que esta vez estaba a mi lado, pegado a mí.


Con cuidado me metí en la cama de nuevo y me volví a tumbar de costado pegadita a él mientras le observaba, así me quedé varios minutos hasta que Dani abrió los ojos y me miró con cara de dormido aún:

Dani: ¿Estoy soñando? –Dijo con la voz ronca todavía mientras me sonreía-.
Yo: ¿Qué dices Dani? –Solté una pequeña carcajada-.
Dani: ¿Eres un ángel? –Dijo en el mismo tono de antes-.
Yo: Deja de decir tonterías anda... –Le di un pequeño golpe en el hombro mientras me volvía a acurrucar con él dejando caer mi cabeza en su pecho-.
Dani: Vale, no lo eres... Un ángel no es partidario de la violencia... –Dijo entre risas y provocando que yo soltará una pequeña risilla de tonta enamorada-.
Yo: Eres imbécil –Le susurré al oído antes de depositar un pequeño beso en su mejilla-.
Dani: ¿Soy imbécil? –Preguntó haciéndose el ofendido mientras yo asentía riéndome de su forma de preguntarlo-. Pues que sepas que estás metida en la cama con un imbécil al lado...
Yo: Ya, pero me encanta tu manera de ser un imbécil... –Acabé mis palabras con una sonrisa tierna y él se acercó lentamente a mi boca para dejarme un suave beso en los labios-.
Dani: Buenos días princesa. –Dijo cerca de mi boca al separarse del beso-.
Yo: No es precisamente una originalidad... pero, ¿sabes que nunca me habían dado los buenos días así? –Dije mirándole fijamente a los ojos, unos ojos en los que me podría perder toda una vida-.
Dani: Pues entonces los novios que has tenido han sido un poco gilipollas... Tener a toda una princesita al lado y no darse cuenta... ¿Estaban ciegos? –Dijo dándome un pequeño toquecito con su dedo índice en mi nariz-.


Nos quedamos un rato en silencio en la cama, lo único que hacíamos era besarnos, acariciarnos, reírnos sin ningún motivo... En definitiva, lo único que hacíamos era querernos, porque así éramos felices y así nos lo demostrábamos con cada gesto. No tengo ni idea de cómo es el paraíso, pero por lo que me han contado que se siente en él, este momento podría ser algo parecido.


No nos estábamos dando cuenta de que el tiempo pasaba y que los dos teníamos que ir a trabajar, yo hoy no tenía repor pero a las 12:30 tenía que estar en los estudios:

Yo: Dani... ¿Qué hora es? –Dije mientras le hacía dibujitos en el pecho con las caricias de mis dedos-.
Dani: -Cogiendo el móvil de la mesilla y desbloqueando la pantalla para ver la hora- Las once menos cuarto. –Dijo dejando de nuevo el móvil en su sitio ante mi atónita mirada-.
Yo: ¿Dani qué es eso? –Dije con unas lágrimas a punto de saltar de mis ojos mientras se me quebraba la voz-.
Dani: ¿El qué pequeña? ¿Qué pasa? –Me dijo con cara de preocupación ante mi tono-.
Yo: Tú móvil... –Me miró extrañado- ¿Qué foto tienes de fondo de pantalla?
Dani: ¡Ah! ¿Es eso? –Dijo cogiendo de nuevo el móvil y desbloqueándolo para que pudiera verla- ¿Qué pasa? ¿No te gusta? –La foto que tenía puesta era la que me sacó en el parque con el globo y el algodón de azúcar en la mano-.
Yo: Joder Dani... Te quiero...


Me abalancé sobre él llenándole de besos y pequeños mordiscos que finalmente dieron paso a la locura, a esa locura de la que no me cansaría nunca siempre que estuviera junto a él.


Al cabo de un rato seguíamos todavía en la cama, se nos estaba haciendo tarde y todavía teníamos que ducharnos y desayunar, así que decidí por fin levantarme:

Dani: ¿Dónde vas? –Dijo rodeando mis caderas con sus manos impidiéndome que me levantara-.
Yo: Dani, a la ducha, que es lo que deberías hacer tú también y déjame una toalla anda, que de eso sí que no he traído... –Le respondí intentando imponerme ya que sabía que si jugaba conmigo íbamos a llegar tarde los dos-.
Dani: Si me lo dices de esa manera no me puedo negar... No vayamos a tener un problema con la Vallecana... –Dijo poniéndose los calzoncillos para dirigirse después al armario a sacar una toalla-.
Yo: Eso... mejor dejemos tranquilita a la Vallecana... –Dije entre risas mientras él me daba la toalla que acababa de sacar-.


Me dirigí primero hacia el salón a coger la bolsa dónde tenía la ropa y después me fui con ella al baño. La dejé junto a la toalla colgadas en el pomo de la puerta. Abrí la mampara de la ducha y me metí en ella.


Cuando estaba enjabonándome el pelo sentí unas manos acariciándome por la espalda y me asusté:

Yo: -Girándome para verle con esa sonrisa pilla que le caracteriza- ¡Dani! ¡Me estoy duchando yo! ¡Salte que estoy desnuda!
Dani: ¿Ah, que después de lo de hace un rato y lo de anoche te da vergüenza que te vea así? –Preguntó mientras no dejaba de observarme de arriba abajo-.
Yo: No me da vergüenza... –Me interrumpió con una carcajada de las suyas- Bueno... ¡algo sí! Pero deja de mirarme ya así y salte... –Dije intentando parecer enfadada-.
Dani: No te enfades tonta –Dejándome un beso en el hombro- Si quieres no te miro, pero me has dicho tú que tenía que ducharme yo también y he pensado que no están los tiempos como para derrochar agua...
Yo:- No pude evitar reírme, siempre se salía con la suya, pero esta vez iba a ser yo la que se lo impediría- Bueno... visto así podemos ducharnos juntos, no hay problema –Al decirle esto sonrío pícaramente y bajó sus manos desde mi espalda a mi trasero- Pero no te equivoques, tenemos prisa y he dicho ducharnos. –Recalcando bien esta última palabra y apartando sus manos de mi cuerpo-.
Dani: Eres mala gente, ¿eh? –Dijo en un tono decepcionado mientras yo no podía parar de reírme al ver la cara que se le quedó-.


Nos duchamos los dos juntos entre miradas y sonrisas cómplices pero sin pasar a nada más. Yo terminé antes que él y cuando salí me dijo:

Dani: Cristinita, este calentón que me trago te lo tengo guardado... –Dijo girándose para acabar de ducharse mientras sus palabras provocaban en mí una sonrisa satisfecha de que él no se hubiera salido con la suya-.


Entonces de un impulsó volví a meter uno de mis brazos en la ducha sin que se diera cuenta y le puse el agua fría, casi helada. Su reacción inmediata fue pegar un grito y al ver que había sido yo, salir y cogerme en brazos para meterme de nuevo en la ducha de agua helada con él.


Nada más meterme comencé a tiritar junto a él, pero en ese momento nos miramos a los ojos y le di un dulce beso, admito que me encantaban esta clase de “juegos” que teníamos entre nosotros.


Al terminar con el beso regulé el agua a la temperatura normal y salí de la ducha otra vez, pero esta vez él salió tras de mí. Cogimos nuestras respectivas toallas y cada uno comenzó a secarse a sí mismo mientras no parábamos de mirarnos y de reír sin sentido constantemente:

Yo: ¿Qué? ¿El calentón se te pasó ya, no? –Dije susurrándole al oído para acabar mordiéndole el lóbulo de la oreja-.
Dani: Creo que te ha quedado clarito que conmigo no se juega, ¿no Pedroche? –Respondiéndome en otro susurro-.


Y así, los dos juntos nos aseamos, nos vestimos y nos preparamos para desayunar. Cuando fuimos a la cocina nos preparamos entre los dos el desayuno, café para él y cola-cao para mí acompañados de unos croissants con nocilla. Durante el desayuno estábamos sentados en una mesa que había en la cocina uno frente al otro. Dani no paraba de hacerme reír mientras me miraba con caras raras. No miento si digo que de todo el tiempo que estoy pasando con él, no me he aburrido en ningún momento. Me encanta estar con él, y por suerte creo que es recíproco.


Cuándo acabamos de desayunar Dani insistió en llevarme a trabajar, yo no quería ya que tenía mi coche abajo y entonces eso me haría volver por la tarde, pero como ya he dicho antes, casi siempre se sale con la suya. Y todo esto para que por la tarde me pudiera ver el señorito. Me enamoraba cada vez más con sus detalles, quería llevarme al trabajo, recogerme y pasar aunque sólo fuera un rato conmigo por la tarde... ¿Qué chica del mundo no desearía a un chico como él a su lado?


Dejé la ropa de ayer allí, a la tarde, como no tenía repor, volvería. Ya era hora de marcharnos, cogí mi bolso y mi chaqueta y pusimos rumbo a los estudios del SLQH.
Pasamos todo el trayecto con nuestros habituales piques y nuestras tonterías, adoraba estos pequeños momentos.



Al llegar decidió pasar al garaje para que yo no tuviera que entrar por la puerta de la calle ya que estos días hacía bastante fresquito por las mañanas. Estos días me estaba demostrando que su fachada de “chulito” no era más que eso, una fachada, porque conmigo se estaba portando como un caballero.



Al llegar allí la gente que todavía estaba por allí, entre otros Dani Mateo, Berta y Patri se quedaron muy sorprendidos al verme llegar con él en su coche por la mañana. Y más se sorprendieron aún cuando al despedirme de él lo hice con un beso.
Al bajar del coche Dani se despidió con la mano a lo lejos de ellos y yo caminé hacia dónde estaban.


No quería ocultarlo más ante mis amigos, nos queríamos y yo creo que eso era lo más principal para que nuestra relación saliese a delante. 

domingo, 26 de agosto de 2012

Capítulo 12

Capítulo 12: Nuestra noche.


Narra Cris.



Siendo sincera no recuerdo nada de lo que soñé esa noche, pero por mis pensamientos antes de dormir y la sonrisa en la cara con la que me desperté, estoy casi segura de que el protagonista de mis sueños había sido él, porque actualmente, sólo él podía sacarme esas sonrisas. Y eso que yo soy una chica muy risueña, siempre me rio y sonrío por todo, pero no es lo mismo, porque cuando sonríes al mundo es porque realmente estás feliz, y mi felicidad ahora mismo tenía nombre y apellidos.


Esa mañana me levanté eufórica, tenía más ganas que nunca de ir a trabajar. Siempre me había hecho ilusión ir, porque me encanta mi trabajo, pero esta vez era diferente, tenía ilusión por hacer todo lo que me tocara hoy, pero sobretodo tenía ganas de hacerlo todo bien y lo más rápido posible para que al acabar la jornada sólo tuviera una un único pensamiento en mi mente, Dani.


Cuando salí de la cama, fui rápidamente a coger una bolsita para meter un poco de ropa, muda, el pijama y la bolsa de aseo. Mis padres hoy se despertaban más tarde que yo, así que antes de que se me olvidara les dejé una notita en la encimera de la cocina para decirles que esta noche no dormía en casa, que me iba a casa de Irene, una amiga mía. Lo sé, algún día tendría que decírselo a mis padres, pero no quería precipitarme, prefería esperar a ver que todo esto se asentaba y se hacía un poco más “formal” para poder contárselo.


Eran ya las 07:15 y dentro de media hora tenía que estar ya saliendo de casa rumbo a los estudios, así que tuve que darme prisa, me dirigí rápidamente al baño para darme una ducha rápida y acabar de asearme. Después estuve peinándome un poco y maquillándome para el primer reportaje de los dos que tenía hoy. Se me hizo tarde y no tuve tiempo de desayunar, al acabar el repor ya iría a alguna cafetería con mis compañeros.


Salí con el tiempo justo, cogí el bolso y la pequeña bolsa que me había preparado para pasar la noche fuera y al llegar hasta mi coche metí la bolsa en el maletero y el bolso en el asiento del copiloto. Arranqué el coche y puse rumbo a los estudios, durante el trayecto encendí la radio y casualmente estaban anunciando un concierto en el que intervenía Supersubmarina para dentro de mes y medio, fue inevitable recordar nuestras palabras:

Yo: “¿Quiénes son estos? Me gustan..."
Dani: “Supersubmarina, algún día si quieres te llevo a un concierto.”


Sonreí sólo de imaginarme ese momento, no porque me llevara a ese concierto porque sí, sino porque realmente él quería llevarme con él a ese concierto.


El trayecto finalizó y yo entré con el coche al parking, que a partir de lo que pasó ayer ya no era un simple parking, ahora era un lugar especial, como quería que lo fuesen todos los lugares en los que había estado o estaba con él y había pasado algo.


Cuando aparqué el coche bajé de él cogiendo mi bolso, no lo pude evitar, sabía que quizás estaría durmiendo todavía, ya que él entraba más tarde a trabajar, pero aún sí rebusqué entre todas las cosas de mi bolso hasta encontrar el móvil y le hice una foto al garaje:

Yo: “Hoy está más feo, ¿tú no lo notas diferente? Ayer tenía un toque especial ;)”


Le envié el Whatsapp adjuntando la imagen y ya por fin subí a la redacción, allí me estaban esperando Susana y Alberto, mi redactora y mi cámara, cuando me vieron nos saludamos y volvimos rápidamente al parking, esta vez no me detuve y entramos en la furgoneta para irnos hasta el lugar donde teníamos que hacer el repor.


Cuando estuvimos ya allí tuvimos mil y un obstáculos, desde problemas con la acreditación hasta famosos que no te facilitaban demasiado el trabajo, pero al final logramos sacar un reportaje bastante aceptable. Cuando acabamos fuimos a desayunar por fin, aunque apenas teníamos tiempo y sentí la vibración del móvil en mi bolso:

Dani: “Dudo mucho que estuviera feo si estabas tú allí ;) aunque hoy el toque especial lo tendrá otro sitio! Y oye!, buenos días princesa :)”


No os podéis hacer una idea de lo contenta que me sentía cada vez que Dani me escribía algo, aunque fuese cualquier tontería, porque para mí eso quería decir que estaba pendiente de mí, que mientras no estábamos juntos, se estaba acordando de mí al igual que yo de él.

Yo: “Buenos días para ti dormilón! Que yo ya me he hecho un repor, voy para plató y después tengo otro! Pero espero que tanto trabajo tenga esta noche su recompensa, espérame y no te quedes dormido, ¿eh? ;)”


A los pocos segundos de enviárselo recibí su respuesta:

Dani: “Pues te dejo que estás liada y no quiero distraerte! Yo me voy ya a currar! Y lo de la recompensa dalo por hecho pequeña ;)”


Volví a guardar el móvil en el bolso y nos fuimos los tres hacia plató. Allí me peinaron, me retocaron el maquillaje, repasé el guión y cuando casi ni me di cuenta, ya era la hora del directo.


El programa salió sobre ruedas, también comentamos algunos temas relacionados con el programa mil, iba a ser un programa muy especial, y había que disfrutarlo al máximo, porque el futuro del programa no estaba demasiado claro...


Nada más acabar el directo me tocó salir casi corriendo a hacer el último repor del día, mis compañeros y yo llegamos al evento y por suerte, este estaba saliendo bastante mejor que el anterior, por lo menos no me ponían tantos problemas.


El repor estaba saliendo como preveía, incluso mejor, porque a las 20:40 acabamos y nos fuimos los tres a los estudios para coger por fin nuestro coche y marcharnos. A la media hora ya estábamos en el garaje, nos despedimos y yo puse rumbo a su casa.


Preferí no avisarle, quería que fuese una sorpresa. Estaba recorriendo el mismo camino que Dani me indicó aquella noche para llegar a su casa, no pude evitar pensar en cuánto habían cambiado las cosas desde la vez  que tuve que llevar a Dani a su casa, fue la noche en la que me dijo todo aquello que no me gustó y que me hizo daño; pero a día de hoy estoy completamente convencida de que sentía esas palabras, porque ahora sé, que aunque toda nuestra historia no ha hecho más que comenzar, él me quiere. Me quiere aunque sea un poquito, porque sus ojos al mirarme no pueden mentir, y espero que cuanto más tiempo pase, más me quiera, más nos queramos.


Llegué a la zona dónde vivía y aparqué en una zona un poco alejada de su portal, cuando bajé del coche cogí mi bolso y la pequeña bolsa que me había preparado para pasar la noche, de camino a su casa pensé en que todo este día de largo trabajo había valido la pena si mi recompensa era pasar tiempo con él, porque lo único que quería yo ahora mismo era eso, estar con él.


Al llegar a su portal una señora estaba entrando y me ofreció pasar, por lo que no tuve que llamarle.


Subí las escaleras y cuando estuve enfrente de su puerta me entraron unos pequeños ¿nervios? No eran nervios como los de otras veces, eran nervios de los que no te cansarías en la vida de sentir, porque esos nervios estaban causados por saber que la persona a la que más deseas ver en este mundo, está a tan sólo unos metros de ti, con la única barrera de una puerta, una puerta a la que tenía que llamar para que ese único obstáculo que nos impedía vernos y sentirnos, desapareciera.


Me armé de valor y llamé por fin a la puerta, llevaba deseando todo el día este momento:

Dani: ¡Cris! ¿Cómo has llegado tan pronto? –Abalanzándose sobre mí nada más verme-.
Yo: ¡He salido antes y quería darte una sorpresa, bonito!  -Dije aferrándome aun más a él durante el abrazo-.
Dani: Tenía ganas de verte –dijo susurrándome al oído mientras yo me estremecía con sus palabras-.
Yo: Y yo a ti, no sabes cuántas... –le respondí por medio de otro susurro- Pero por lo menos invítame a pasar, ¿no?
Dani: -Separándose lentamente de mi- ¡Claro! Pasa princesa...


Me dejó pasar delante de él y me quité la chaqueta para dejarla colgada en un perchero que tenía en la entrada y después me dirigí a una pequeña mesa que tenía a un lado del salón para dejar mis cosas.


Inmediatamente después de dejarlas sentí sus brazos rodeándome por la espalda mientras sostenía mi cintura. Lentamente iba depositando pequeños besos que se intercalaban entre mi cuello y mi hombro mientras yo no podía evitar estremecerme:

Dani: Pequeña, no me ha dado tiempo a hacer la cena y he pensado... -Me reí levemente dejando caer mi cabeza sobre su pecho y le interrumpí-.
Yo: ¿A caso sabes cocinar?
Dani: Bueno... A ver... –Solté una pequeña carcajada al ver su reacción- Mucho no sé, pero lo que hago lo hago bien. –Me respondió mientras me guiñaba un ojo cómplicemente-.
Yo: ¿En todos los aspectos? –Pregunté con una mirada pícara-.
Dani: No me provoques Pedroche... –Dijo entre risas mientras seguía abrazándome por detrás- Que todavía tenemos que pedir algo para cenar...
Yo: No creo que haga falta pedir nada. –Acercándome a su boca hasta quedar a tan solo unos pocos centímetros- Yo ya tengo muy claro lo que quiero cenar. –Dije casi en un susurro-.


 Entonces Dani entendió mi indirecta a la perfección y se giró hasta ponerse al fin frente a mí mientras seguíamos cerca, muy cerca y con nuestras frentes apoyadas me dijo:

Dani: Pedroche, deja de provocarme y empieza a besarme.


Cuando soltó esas palabras acorté inmediatamente la poca distancias que había entre nuestros labios y empezamos dentro de nuestras bocas un juego que hoy por fin acabaría como ambos deseábamos, haciéndonos uno.


Nuestras lenguas se echaban ya de menos, unas simples veinticuatro horas parecían un eternidad separadas. El beso empezó lento, pero a medida que pasaba el tiempo se iba haciendo cada vez más apasionado. Dani empezó a bajar sus besos por mi cuello y a mí me entró un pequeño escalofrío, detuvimos nuestra guerra particular y nos sonreímos de manera cómplice para que poco después yo mordiera salvajemente su labio inferior y me impulsará con las caderas para que él me cogiera. Mientras continuábamos con el juego de nuestras bocas Dani me llevó al dormitorio cuándo yo todavía seguía rodeando su cintura con mis piernas.


Me dejó caer delicadamente sobre la cama para después quitarse rápidamente la camiseta. Parecía como si no quisiera pasar demasiado tiempo sin sentirme, sin tocarme de alguna manera. Yo mientras observaba la escena me mordí el labio instintivamente. Dani comenzó quitándome los tacones mientras yo me incorporaba en la cama para facilitarle el trabajo con mi camiseta. Por cada prenda que nos quitábamos nos dejábamos entre medias multitud de pequeños besos que no hacían más que aumentar nuestras ganas de tenernos.


Cuando ambas camisetas ya estaban perdidas por el suelo era el turno de los pantalones, me puse de rodillas en la cama y empecé a desabrochar con mis manos la cremallera de el suyo, cuando cayó y se perdió entre las demás prendas yo me tumbé boca arriba en la cama y Dani se colocó encima de mí para después llenarme de besos que iban desde mi boca bajando por mi pecho, mi barriga, mi obligo... Al llegar a la altura de mis pantalones, los desabrochó y fue estirando de ellos con una mano mientras con que con la otra se dedicaba a acariciar suavemente mis piernas.


El ritmo de mis latidos iba aumentando a medida que más me tocaba, que más me besaba... Subió hasta mi boca para besarme con mucha pasión, cosa que me encantaba. Él ya había llevado hasta el momento las riendas de la situación, ahora era mi momento, y así se lo indiqué con una mirada cómplice. Se tumbó él esta vez y yo me coloqué encima suya rodeándole con mis piernas, comenzó a acariciar mi espalda hasta toparse con mi sujetador, me miró y con una sonrisa le respondí. Lo desabrochó y dejó deslizar por mis hombros las tiras de éste hasta que acabó tirado por algún rincón de la habitación. Fui depositando besos intercalados con pequeños mordiscos por su oreja, por su cuello, por su cuerpo en definitiva...


Después de esta guerra de besos, mordiscos y caricias acabamos de desprendernos de las últimas prendas que nos quedaban puestas y dimos rienda suelta a nuestra pasión.


Esa noche no fue una noche cualquiera, fue de las mejores de mi vida, fue nuestra noche. Nos olvidamos por completo de la cena, pero tuvimos nuestra “cena” particular, que fue mejor que cualquiera imaginada. 


A partir de ahora podéis comentar todos los capítulos en el blog, da igual que tengáis blog o que no, todos podéis. Me encantará saber vuestras opiniones :) Un besazo bonit@s!

jueves, 23 de agosto de 2012

Capítulo 11

Capítulo 11: Te mueres de ganas.


Narra Cris.

¿Sabéis de esos momentos en los que parece que estás en medio de un sueño? ¿Del miedo que produce esa situación a que puedas despertar de un instante a otro? ¿Momentos en los que crees que la realidad no puede ser tan perfecta? Pues eso es todo lo que pasaba por mi cabeza ahora mismo, me parecía imposible asimilar todo lo que me estaba pasando. La situación parecía una fantasía que pudiese tener cualquier niña sobre el primer beso que le da el chico que le gusta. Pero esto no era una fantasía, afortunadamente era lo que estaba viviendo en la realidad. Y sé que no todo en las relaciones es de color de rosa, y también sé que vendrán miles de obstáculos, como todo en la vida; pero sobretodo sé que lo que estoy viviendo ahora mismo no sucede todos los días, y que por lo tanto prefiero quedarme en mi nube de felicidad y disfrutar el momento al máximo, porque ya vendrá el día que toque sufrir y se sufrirá, pero este instante, no me lo iba a borrar nadie de mi memoria.


El juego de nuestras lenguas continuaba, tan sólo nos deteníamos para mirarnos a los ojos de vez en cuando y sonreírnos mientras juntábamos nuestras frentes. Para ser sinceros no recuerdo exactamente el tiempo que estuvimos así, entre besos, caricias, sonrisas, miradas, en definitiva, mimándonos; pero notamos que estaba empezando a anochecer:

Dani: Princesa, -dijo dando un pequeño toque en mi nariz para llamar mi atención- se nos estás haciendo tarde, deberíamos irnos.
Yo: No quiero. –Dije haciendo pucheros y poniendo voz de niña pequeña- No quiero que este momento se acabe nunca... –Acabé mi frase con un suspiro de resignación-.
Dani: Venga, no seas tonta, tenemos que irnos que mañana trabajamos los dos y todavía tenemos que ir a tus estudios a que recojas el coche... –Le miré con cara de pena pero asintiendo con la cabeza para darle la razón-. Además, tenemos toda una vida por delante para seguir viviendo momentos como este o incluso mejores.


Y acabó de hablarme con una gran sonrisa, y es entonces cuando yo no le puedo negar nada, porque cuando me sonríe, simplemente me deja sin poder decir nada. Estuvimos remando hasta dejar la barquita en el lugar de dónde la habíamos cogido. Y cuando la dejamos en su sitio, Dani salió primero para después poder ayudarme a mí, ¿he dicho alguna vez que me enamoran estos pequeños detalles? 


Cuando salimos, volvimos a caminar juntos, como hacía ya varias horas, porque juntos es cómo yo al menos me sentía más a gusto, y por lo que podía ver en sus gestos y en su mirada, él también se sentía mejor así.


Llegamos al coche y nos separamos para montarnos cada uno por nuestra puerta, es una tontería, pero cada vez que nos teníamos que separar aunque fuera dos segundos, era inevitable sentir esa necesidad de besarnos.


Al montarnos en el coche Dani lo puso en marcha, nos pasamos casi todo el trayecto hacia los estudios sin hablar apenas, no porque estuviéramos incómodos o no supiéramos que decir, simplemente porque no había nada que decir, durante esta tarde ya nos lo habíamos dicho todo, con palabras y con otras cosas mucho más imprescindibles e importantes de lo que a veces llegan a ser estas.


Durante el trayecto pensé en muchas cosas, ahora estaba feliz, completamente feliz; muy probablemente el momento que estaba atravesando ahora fuera de los mejores de mi vida. Pero a veces el miedo se pasaba por mi cabeza, porque las cosas no pueden ser tan bonitas siempre, porque todos sabemos que en la vida se aprende a base de caerse y meterte ostias; y eso me hacía pensar que igual me estaba precipitando, que sólo nos habíamos visto unos días y que yo quizás me estuviera ilusionando demasiado.


Pero no quería pensar en que eso pudiese suceder algún día, porque al girar mi cabeza y verle a él con esa sonrisa que tanto me tranquiliza, me hacía borrar de mi mente esos pensamientos, porque no creo que esa mirada mienta, es una mirada de amor sincero, lo sé.


Llegamos hasta el parking de los estudios de SLQH, era la hora de la despedida:

Dani: Bueno pequeña, es hora de separarse... –Dijo con un tono triste mientras me miraba-.
Yo: No quiero separarme de ti ahora mismo... –Le respondí haciendo pucheros-.
Dani: Si fuera por mí te vendrías conmigo a mi casa. –dijo con una mirada pícara mientras yo soltaba una leve carcajada- Pero desgraciadamente los dos tenemos que trabajar mañana y tú no te has traído las cosas que necesitas para tu repor... –esta vez le miré con cara triste- Pero si quieres podemos hacer una cosa.
Yo: ¿El qué? –Pregunté ilusionada-.
Dani: Mañana si quieres te vengo a recoger a la misma hora que hoy y te vienes con las cosas preparadas, ¿vale? –La ilusión que veía en sus ojos de que me fuera con él hacía que me sintiera la mujer más afortunada del mundo-.
Yo: ¡Perfecto! Pero mañana tengo repor también por la tarde, así que no sé a que hora saldré...
Dani: -Me interrumpió- No pasa nada princesa, llámame cuando termines y te paso a buscar.
Yo: No, eso sí que no, que no sé a la hora que llegaré y no te voy a tener esperando toda la tarde para venir a por mí. Cuando acabe me paso por tu casa, ¿vale? –Dije intentando mostrarme cabezota para que no me rechistara nada-.
Dani: Bueno... ¡hecho! –Me exclamó mientras me guiñaba un ojo a la vez que yo no podía dejar de observarle- Pero tira ya para casa anda... ¡Qué te van a matar tus padres, niña!
Yo: No me llames niña –dije en un tono desafiante mientras el se reía de mi reacción- ¿Te ríes? Pues mira, ahí te quedas.


Y salí del coche dirigiéndome hacia el mío mientras me reía, su cara al ver que me iba era de desconcierto absoluto. Cuando estaba a punto de abrir la puerta de mi, apareció detrás mía y yo me giré para verle:

Dani: Pedrochada, sabes perfectamente que esta tarde no puede acabar así... –Dijo mientras alternaba su mirada entre mis ojos y mi boca-.
Yo: No me mires así, que soy una niña... –Dije apartando su cara de mí-.
Dani: Ya... pero, ¿sabes qué pasa? –Negué con la cabeza-. Pues que no eres una niña cualquiera, eres mi niña. –No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa, pero no le quería poner las cosas tan fáciles, quería picarle-.
Yo: Sí, ¿verdad? –Dije desafiante de nuevo-. Eso me lo dices para que te bese... no te arrastres más, no lo vas a conseguir...
Dani: ¿Tú crees? –Dijo susurrándome mientras que se acercaba a mi boca lentamente-.
Yo: Claro que lo creo –Le respondí en otro susurro mientras mi corazón empezaba a latir a un ritmo más fuerte de lo normal-.
Dani: Pues como dices tú, no voy a seguir arrastrándome... Buenas noches Pedroche. –Dijo a tan sólo unos centímetros de mi cuando todavía podía sentir su respiración-.


Y se fue directo hacia su coche, me había salido mal la jugada, pretendía jugar con él y que se quedara con las ganas y la situación se me había dado la vuelta. Ahora era él el que había jugado conmigo, aunque estaba segura de que las ganas las teníamos los dos intactas. Así que como dijo él, no podía permitir que la tarde acabara así:

Yo: ¡Venga Dani! ¡Qué sé que te mueres de ganas! –Le grité para que me oyese al otro lado del parking-.


Y entonces fue cuando se giró y me sonrió satisfactoriamente mientras dirigía sus pasos lentamente hacia donde estaba mientras yo hacía lo mismo. Cuando llegamos y estuvimos a tan sólo un par de centímetros, nos sonreímos de manera cómplice mientras él rodeaba mis caderas con sus brazos a la vez que me pegaba aún más a él y yo llevaba las manos a su cuello. Y ahí, en medio de un parking nos besamos, fue un beso esperado, con pasión y con dulzura a la vez; para mí era un beso precioso, porque no importa el paisaje dónde nos besemos, lo importante es que nos besemos.  Porque no me importaría estar en medio de un apocalipsis si él estuviera besándome.


Estuvimos así durante varios minutos, pero ya debíamos irnos, y estoy convencida de que no podría haber mejor despedida que esta, así que nos soltamos de una vez por todas y Dani se acercó a mi oído y me susurró:

Dani: No lo olvides Pedroche, mañana por la noche en mi casa. –Cuando se apartó me guiñó un ojo y yo no pude evitar responderle con una sonrisa pícara, sabíamos perfectamente que los dos estábamos deseando ese momento-.


Después de esto nos giramos y cada uno puso rumbo hacia su coche, cuándo ya estaba dentro no pude evitar mirar a ver si él se había marchado ya, pero no, seguía con el coche parado, así que busqué mi móvil por dentro del bolso y cuando lo saqué le envié un Whatsapp:

Yo: “Sonará muy típico, pero todavía no te has marchado y ya te estoy echando de menos”.

A los pocos segundos de enviarlo, me llegó su respuesta:

Dani: “Sonará muy poco original, pero me encantas”.


La sonrisa que se dibujó en mi cara no era descriptible con palabras, creo que no exagero si digo que me estaba enamorando.


Y con esa sonrisa puse por fin rumbo a mi casa, pero cuando llegara allí tenía que disimular, no quería que mis padres lo supieran todavía, no quería tragarme esas típicas charlas de padres protectores, porque ya sabía de sobra lo que me iban a decir, que si “ten cuidado”, que si “no te fíes de nadie” y ese tipo de cosas; sabía que lo harían por mi bien, pero no me apetecía marear más la cabeza con esos temas, ahora estaba perfectamente, y eso tenía que disfrutarlo.


Cuando llegué a casa, estaban mis padres esperándome para cenar, les saludé, me fui a mi cuarto a cambiarme de ropa y después estuve cenando con ellos mientras cada uno nos contábamos cómo nos había ido el trabajo. Estaba agotada, eran tan sólo las 23:45, pero no podía más, el sueño se apoderaba por completo de mí, así que les di las buenas noches a mis padres y me dirigí de nuevo al dormitorio, pasé al baño a desmaquillarme y lavarme los dientes y al salir me metí de inmediato en la cama, antes de apagar la lamparita de noche, cogí de nuevo el móvil:

Yo: “Estoy deseando que llegue mañana para no tener que dormir sola”.

Nada más enviar el Whats ya me vibró el móvil con su respuesta.

Dani: “Descansa bien esta noche, que no sabemos lo que dormiremos mañana ;)”

Negué con la cabeza mientras la agachaba mordiéndome levemente el labio.

Yo: “Anda fantasma... Vete a la cama que hay que reponer las fuerzas ;) por cierto, GRACIAS.

Al cabo de unos pocos minutos recibí su respuesta:

Dani: “Seré un fantasma, pero sé que yo a ti también te encanto! Y ese GRACIAS por qué?”

Yo: “Eso no te lo puedo negar... :) Ese GRACIAS es por haberme hecho pasar la mejor tarde de mi vida.”

Dani: “Pues no me las des, tú también has colaborado en la mía! Ahora descansa pequeña, buenas noches.”

Yo: “Buenas noches bonito

Y así me fui a la cama, con las mejores “Buenas noches” que me podían dar. Mañana sería un largo día, pero esperaba que acabara todavía mejor que este.

martes, 21 de agosto de 2012

Capítulo 10


Capítulo 10: Una tarde perfecta.


Narra Cris.



Cuando llegamos a nuestro destino, Dani aparcó el coche y cuando lo paró, la música dejó de sonar, a partir de ese momento lo único que tenía que haber en el ambiente eran nuestras palabras, nuestras  risas, nuestras miradas, en definitiva, empezaba nuestra primera tarde juntos, y yo tan sólo esperaba que no fuese la última.


Al salir del coche, vi que estábamos en un parque precioso, con un lago y un único puestecillo a lo lejos en el que vendían refrescos, helados y algunas golosinas. No había gente, estaba un poco retirado del centro de la ciudad, parecía que pocas personas conocieran el sitio, aunque eso a nosotros nos vendría mejor, ya que aunque a veces no nos gustara, éramos personas conocidas y la intimidad en estos casos, era muy reducida.


Empezamos a caminar y él puso su brazo por encima de mis hombros, esto me estaba empezando a poner nerviosa, pero no eran esos nervios “malos” que te incomodan, eran ese tipo de nervios de cuando una persona que te gusta mucho se acerca a ti y te roza, te toca; esos nervios que te gustaría seguir sintiendo toda la vida. Nada más hacerlo me lanzó una sonrisa tranquilizadora, y yo, tuve más decisión que otras veces y rodeé uno de mis brazos alrededor de su cintura dejando apoyada mi cabeza sobre su pecho mientras que seguíamos caminando.


En ese momento sobraban las palabras, no hacía falta decir nada. De vez en cuando alguno decía alguna tontería y los dos acabábamos riendo como tontos. Parecíamos dos novios, pero en un momento, noté cierta preocupación en su cara:

Yo: Dani, ¿te pasa algo? –No quería que estuviera preocupado por nada, yo quería que ahora mismo él estuviera tan feliz como yo-.
Dani: Cris, no quiero cortar el rollo, porque esto me encanta, pero te recuerdo que tú tienes novio y esto igual no le hace mucha gracia... –Dirigió la mirada hacia el frente, sin mirarme, como si tuviera miedo de mi respuesta-.
Yo: -Me salió una pequeña carcajada, estaba preocupado por Jorge, todavía no le había dicho nada de lo que pasó-. Dani, ¿en serio te preocupa eso?
Dani: Pues claro, Cris, creo que es normal, estamos muy bien aquí juntos, pero...
Yo: ¿Sabes una cosa? –le interrumpí sonriéndole tiernamente-.
Dani: No, ¿el que? –Me respondió inquietado-.
Yo: Que ya no hay “peros”, que ya no hay un “mi novio”, que soy libre para hacer lo que quiera, sin presiones... –La sonrisa que le apareció en la cara iba aumentando su tamaño a medida que transcurrían mis palabras, y la mía apareció instintivamente al verle a él-.


En ese momento fue cuando Dani se abalanzó sobre mi y me abrazó, cuando yo me sentí la mujer más feliz del mundo, porque ver que él se alegraba tanto, hacía que yo me alegrara aún más. En ese pequeño instante sentí que de un momento a otro podía tocar el cielo de la felicidad más absoluta, sentía que nunca nada podía hacer que me derrumbara si tenía sus brazos rodeándome, si tenía su protección.


Pasamos varios segundos así, hasta que yo decidí romper el momento, no es que no me gustara, porque en realidad me encantaba estar así con él, pero todavía teníamos que hacer más cosas y vivir momentos todavía más bonitos esta tarde.


Continuamos paseando con nuestras ya habituales risas, pero estas risas eran diferentes, ya no había ningún obstáculo de por medio entre nosotros, nuestras risas eran sinceras y eran también el reflejo de la tranquilidad que teníamos ahora. Llegamos hasta el puesto de chuches, en verdad había muchas más cosas que chuches, pero yo sólo me fijaba en esas cosas, a veces parezco una niña...


Escogí un algodón de azúcar, me encanta lo dulce, Dani se pidió una Coca-cola, y decidió pagarlo todo, según él era porque le hacía ilusión y todavía tenía que compensar que la otra vez no me ofreciera cena ni desayuno... Estaba siendo un amor conmigo, y eso a mí me hacía sentir diferente, especial.


Nos sentamos en un pequeño banquito que había por allí y continuamos hablando, probablemente nuestros temas de conversación eran demasiado absurdos, pero supongo que es lo normal cuando las personas se gustan, se ríen de todo, de la más mínima tontería, lo importante es hacerlo juntos.


Al poco tiempo vimos a un señor pasar con unos globos de esos que son como dibujos, no creo que viniese a venderlos por este parque, porque únicamente estábamos nosotros, supongo que iría a alguna zona cercana. Yo me quedé mirando los globos, y creo que Dani se dio cuenta:

Dani: ¿Qué? ¿Cuál te gusta? –Me pregunto con una sonrisa tierna-.
Yo: ¿Eh? –Me había pillado distraída-. Da igual...
Dani: Venga, no seas tonta... ¿cuál quieres? –Me insistió y entonces yo no pude resistirme-.
Yo: La verdad es que el del pony me encanta...
Dani: Espérame aquí, ahora vengo –Y se marchó corriendo a detener al señor antes de que se fuera, me iba a comprar el globo, este chico me enamoraba cada vez más con estos detalles, cuando lo compró, vino otra vez andando hacia el banquito mientras se reía-. Lo que tiene que hacer uno...
Yo: Joder Dani, muchas gracias –me dio el globo y me lo ató a la mano para que no se me escapara-.
Dani: Gracia la que tienes tu ahora con estas pintas –volvió a reírse y yo intenté poner cara de enfado, la verdad es que yo en ese momento era un cuadro, en una mano tenía el globo y en la otra llevaba el algodón dulce de color rosa-. Anda, ponte de pie.
Yo: ¿Para qué?
Dani: Tu ponte de pie y sonríe –Dijo todavía entre risas-.


Y así lo hice, me puse de pie y el sacó el móvil para hacerme una foto, en esa situación Dani me pareció lo más precioso que podía haber en el mundo, quería hacerme una foto para quedársela en el móvil, y a mí ese simple hecho, me hacía feliz.


Dani: ¡Ya está! Este momento tenía que quedarse para el recuerdo. –Yo le sonreí, no sabía hacer otra cosa-.


Aparté la mirada un momento y pude apreciar como había una barquita medio escondida entre los arbustos junto al lago:

Yo: ¡Mira Dani! –Dije alzando la voz más de lo habitual mientras señalaba con el dedo el lugar dónde estaba la barquita-.
Dani: ¿Qué miro? –Estaba moviendo la cabeza de un lado para otro pero parece que no conseguí verlo-.


Le cogí de la mano por primera vez, me puse en pié y arrastré de él corriendo hasta el lugar donde estaba la barca. Intenté apartar unas ramas y me agaché para pasar a la orilla del lago, le dije a Dani que pasara, y seguimos agarrados de las manos mientras él miraba la barquita con cara extraña, dirigió la mirada hacia mí y entonces yo le miré con cara de súplica, haciendo pucheritos, y él entendió mi mensaje a la perfección. Soltó una leve carcajada y cada uno nos pusimos a un lado de la barca y la empujamos un poco hacia el lago. La barca tenía pinta de ser muy antigua, pero estaba en buenas condiciones. Montamos los dos, yo primero y después él, subimos con sumo cuidado para que la barca no volcara.


Una vez dentro los dos nos empezamos a reir sin ningún motivo, un simple ataque de risa:

Dani: Estás loca Pedrochada –dijo en medio de una carcajada-.
Yo: ¿Pedrochada? –Le miré desconcertada mientras seguíamos con nuestras ya características risas-.
Dani: Sí, ¿qué pasa? ¿no te gusta? –Dijo mirándome a los ojos fijamente con una sonrisa encantadora-.
Yo: Hace días que no deja de encantarme cualquier cosa que venga de ti... –Dije esas palabras sin pensarlo, no sé por qué había dicho eso, supongo que habló mi inconsciente en mi lugar-.
Dani: No te puedes resistir a mis encantos, ¿eh? –Dijo mirándome pícaramente como si se quisiera burlar de mí-.
Yo: ¡Cállate! –Dije avergonzada apartando la mirada- No sé por qué he dicho eso...
Dani: Si lo dices es porque realmente lo piensas, pero que no te de vergüenza, ya te dije el otro día en mi casa que tú también me gustas, si no fuera así no estaría aquí ahora mismo... –Dijo poniendo un tono más serio mientras que me cogía la barbilla con la mano intentando que le mirara-. Tranquila Cris.


Y ahí fue cuando yo me quedé sin poder decir nada, simplemente le abracé todo lo fuerte que pude y hundí mi cabeza en su cuello para poder respirar su aroma, ese aroma que tanto me gustaba.


Nos quedamos así durante varios minutos, sólo abrazándonos, sin decir nada, hasta que me decidí a contarle algo:

Yo: Me encanta como hueles y, ¿sabes una cosa? Igual te parezco una tonta, o una acosadora, que no sé que es peor, pero el otro día en tu casa, cuando tu estabas durmiendo, pasé al baño y vi tu colonia... me eché un poco en la muñeca y cuando me marché, me pase todo el día oliéndola, me recordaba a ti... –Le dije susurrándole en el oído mientras seguía hundida en su cuello-.
Dani: -Se apartó de mi para mirarme a los ojos-. No me pareces una tonta, porque si no yo sería un gilipollas, porque, ¿sabes lo que hice yo durante estos dos días? –Negué con la cabeza mientras le miraba-. Pues estuve durmiendo con las sábanas que te dejé, y no sabes por qué, ¿verdad? –Volví a negar- Pues lo hice porque todavía olían a ti.


Cuando me dijo esas palabras, no pude evitar que una lágrima de emoción cayese por mi mejilla, entonces Dani llevo sus manos hasta mi cara para sostenerla entre ellas y apartar la lágrima con un dedo suyo. Nos quedamos mirándonos unos segundos hasta que acercamos nuestros rostros hasta quedar a menos de un par de centímetros:

Yo: Va, que lo estás deseando Daniel...


Y con esas palabras, acortamos la poca distancia que había entre nuestros labios, sentimos como rozaban, como se juntaban cada vez más.  Y nuestras tímidas lenguas empezaron a conocerse lenta, muy lentamente, pero al poco tiempo empezaron un juego que yo no quería que acabase nunca, fue un beso largo, bonito, el mejor que me habían dado en la vida, sin duda. Durante ese beso se me pasaron mil cosas por la cabeza, todas ellas preciosas; junto a él no paraba de imaginarme todos los momentos iguales o incluso mejores que este, aunque creo que sería casi imposible, que podíamos vivir juntos todavía si esto salía adelante.

Hubiese hecho todo lo que fuese necesario para detener el tiempo en ese momento, en ese instante más que perfecto para mí.


Este capítulo se lo dedico a mi Princesita Disney, que me ha inspirado para hacerlo y a la cual adoro.