Capítulo 14: Confianza.
Narra Cris.
Cuando Dani se marchó, yo me dirigí segura de mi misma hacia
donde estaban Berta, Patri y Mateo. Me dijeran lo que me dijeran no iban a
hacer cambiar mis pensamientos ni mucho menos mi relación con Dani, pero sí que
me interesaba saber sus opiniones al respecto, ya que las chicas me conocían
muy bien y Mateo era un gran amigo de Dani desde hace años y por lo tanto
también le conocía de sobra.
Tenía cierta preocupación por si me llamarían la atención
por estar así con él, porque recordemos que él pertenecía a otro programa de
televisión, y no era precisamente un programa cualquiera, era la competencia
más directa de nuestro “Selo” y uno de los principales motivos por los que
estábamos bajando de audiencia y por los que desgraciadamente creíamos que no
íbamos a durar mucho más tiempo en antena.
Al llegar hasta ellos les sonreí a los tres, que habían
formado un grupito apartándose del equipo técnico:
Yo: Hola a todos. –Dije con una sonrisa un tanto forzada a
causa de la incertidumbre por saber lo que ellos iban a opinar-. ¿Qué tal?
–Acercándome a cada uno para darles dos besos; sus caras todavía reflejaban el
asombro ante la situación-.
Berta: Pues mujer... Ahora que lo dices no tan bien como tú.
A mí no me ha traído un tío a la puerta del trabajo y después me ha comido la
boca... –Dijo entre risas, risas que provocaron las de todos los demás incluida
la mía-.
Yo: Pero que bruta eres Berta... –Dije con una sonrisa
tímida y agachando la mirada hacia el suelo-.
Patri: Bueno, creo que hay cosas que contar, ¿no? –Dijo
mientras me miraba fijamente, llevaba una leve sonrisa, por lo que mi
nerviosismo por lo que pudiera decirme fue desapareciendo-.
Mateo: Bueno, yo os dejo que estas son cosas de mujeres...
luego nos vemos Pedroche –Dijo mientras me guiñaba un ojo cómplicemente, la
verdad es que con Mateo tenía muchísima confianza, por eso no me importaba hablar
de estos temas, pero lo hablaríamos solos-.
Subimos las tres hacia la zona de los camerinos y nos
metimos a hablar las tres en el de Patri, ellas siempre se preocupaban por mí e
intentaban ayudarme en todo lo posible, era la menor de las tres y quizás por
eso me daban protección a su manera:
Patri: Bueno, esto sabíamos las tres que podía pasar, pero
explícanos... –Dijo sentándose en una silla y ofreciéndonos a Berta y a mí un
sillón-.
Les conté toda la historia, desde el principio hasta el
final ante su atenta mirada, no me enrollé mucho, pero quería que supieran todo
lo importante, porque sus consejos siempre me habían ayudado mucho y sabía que
ellas querían siempre lo mejor para mí.
Pero ahora llegaba el momento de las preguntas, el momento
de hablar de sentimientos:
Patri: ¿Y crees que estás enamorada? –Dijo con una mirada
tierna-.
Yo: Pues no lo sé... Creo que es pronto para poder decir
eso, pero yo sólo sé que todas las sensaciones que se mueven en mí cada vez que
le veo no las había experimentado nunca antes con nadie, con ningún novio.
Porque digamos que él me atrajo desde el primer momento en que le vi y desde
entonces sentía esa necesidad de verle cuanto antes, me tratara bien o me
tratara mal, yo sólo quería pasar tiempo con él, hablarle, que se fijara en
mí...
Berta: Y como la niña siempre consigue todo lo que se
propone pues ya lo tiene... –Dijo con una sonrisa tierna y mirándome a los
ojos-.
Yo: Bueno... No es que lo tenga, pero yo creo que todo lo
que siento por el es correspondido, porque su forma de tratarme casi como una
princesa y sus ojos cada vez que le miro estoy segura de que no mienten... Él
me quiere, y según vaya pasando el tiempo nos querremos más, esto tan sólo
acaba de empezar. –Dije agachando la mirada con un poco de vergüenza, tenía
suficiente confianza con ellas, pero no podía evitar que me diera apuro contar
estas cosas sobre mí-.
Patri: -Mirándome seria- Cris, sabes que yo te quiero y que
espero que todo salga bien, ¿verdad? –Asentí con la cabeza-. Pero no te
empieces a hacer ilusiones tan pronto, con los tíos muchas veces no todo es lo
que parece...
Yo: Ya Patri... Pero Dani no es un tío como otro cualquiera.
–Dije seriamente mientras la miraba a los ojos-.
Patri: Cris tú sólo tienes veintiún años, él tiene más experiencia
que tú y no quiero que juegue contigo, que te quiera sólo para echarte tres
polvos porque simplemente eres la chica mona de la competencia y eres de lo más
inocente...
Yo: Patricia, pensaba que ibas a comprenderme más en esto,
que te ibas a alegrar por mi, porque yo soy feliz con él... –No me esperaba tan
poco apoyo por parte de ella, era mi amiga y creía que le iba a hacer más
ilusión el verme feliz-.
Patri: Cris, no es eso, claro que me alegro por ti...
Yo: Pues no lo parece. –La interrumpí.
La conversación estaba tomando ya el grado de discusión. No
me gustaba nada pelearme con Patri, sé que ella es mi amiga y que quiere
siempre lo mejor para mí, pero no aguantaba que alguien pensara que lo mío con
Dani podía salir mal, porque yo no quería ni imaginármelo. No quería pararme a
pensar en que pasaría si lo nuestro no funcionase, yo no quería sufrir y estaba
convencida de que si algo saliese mal yo lo pasaría realmente fatal:
Patri: Déjame terminar de hablar sin interrumpirme por favor.
–Agaché de nuevo la mirada mientras asentía dándome por vencida- Yo quiero que
todo te vaya bien, y lo sabes perfectamente Cristina, pero tú eres joven y
debes saber que no todo en la vida es color de rosa, y que en las relaciones
siempre toca sufrir aunque nos neguemos a hacerlo. Y tú eres libre de hacer lo
que quieras con tu vida, pero por experiencia te digo que no es bueno ilusionarse
tanto al principio, aunque es lo más normal del mundo, pero luego si pasa algo,
que espero que no sea así, eres tú la que se va a llevar el batacazo.Sólo quiero que no te precipites.
Yo: Igual la que te estás precipitando al decirme todo esto eres tú, porque no me voy a llevar ningún batacazo, pero en caso de que me lo lleve, es mi vida. Confío en él, ¿de acuerdo?. –Me levanté del sillón me dirigí a la puerta y
finalmente salí de allí-.
Me fui con una gran decepción, sabía que ella solo quería
evitar que me hicieran sufrir, pero en el fondo me dolía que gente a la que
quiero no tuvieran puestas esperanzas en que mi relación con Dani saliera bien.
Sé que nos habíamos conocido hace relativamente poco tiempo, pero yo creo que a
veces hay personas que te demuestran mucho más en unos días que otras en muchos
años.
La mañana transcurrió algo rara en el trabajo, yo siempre me
pasaba el día hablando con Patri y con Berta, pero hoy todo era más extraño
desde la discusión. Berta venía a hablar conmigo muchas veces, pero otras se
iba con Patri, ella estaba como en el medio de esta situación. Y sé
perfectamente que todo esto no es bueno para ninguna de nosotras, porque
siempre habíamos antepuesto nuestra amistad a nuestro trabajo, porque desde que
entré allí siempre fueron las que mejor me trataron y eso fue lo que forjó
nuestra amistad.
Cuando coincidíamos en maquillaje o en vestuario casi ni nos
mirábamos, no era por su culpa, era por la mía, porque yo sabía que me
intentaba dar consejos para ayudarme, pero en muchas ocasiones las personas no
nos dejamos ayudar y nuestro orgullo gana la batalla al corazón.
En plató todo fue bien, presenté mi reportaje y aparentamos
total normalidad ante las cámaras. Yo acabé con mi sección de reportajes antes
de que acabara el programa y me encontré a Mateo por los pasillos:
Mateo: ¡Pero que guapa te ha puesto hoy! –Dijo con su
peculiar tono de voz mientras me sonreía-.
Yo: Anda pelota, que siempre me dices lo mismo... –Dije con
una leve sonrisa en la cara, hablar con él siempre me divertía y me gustaba-.
Mateo: ¿Pelota yo? ¿Pero por quién me tomas? –Esta vez logró
sacar una carcajada en mí-. Que ya vi esta mañana la sorpresita, ¿eh pillina? –Cada
vez que me decía algo no podía evitar reír, su manera de decir las cosas me
parecía genial-.
Yo: Pues ya ves... –Dije ya más seria- La vida sorprende a
veces.
Mateo: Pues me alegro mucho de la sorpresita, mira yo te voy
a decir una cosa ya que le conozco perfectamente, él te está empezando a querer
bastante. –Dijo mirándome con dulzura-.
Yo: ¿Cómo lo sabes? –Pregunté intrigada- ¿Te ha dicho algo?
Mateo: No, todavía no nos ha dado tiempo ha hablar del tema,
pero yo te aseguro que lo de traerte, venir a buscarte y llevarte a dónde sea,
no lo ha hecho con ninguna chica nunca, siempre ha sido de rollitos y sin
preocuparse demasiado por la vida de las chicas con las que estaba... Pero
contigo es totalmente diferente y eso se ve a simple vista...
Yo: -Me salió una sonrisa tonta inconscientemente al saber
que yo era diferente, que era especial para Dani- Pues espero que sea así,
aunque hay gente que no opina lo mismo... –Le dije agachando la vista hacia el
suelo-.
Mateo: Mira, no se quien dirá esas cosas, quizás te lo digan
para que tengas cuidado, porque siempre hay que tener cuidado en la vida, pero
yo que le conozco, te digo que no eres una chica más para él. –Sonreí mientras
él me abrazaba y me daba un pequeño beso en la frente para después desaparecer
por el pasillo-.
Me marché a mi camerino a recoger mis cosas y llevarme el
guión a casa de el repor que tenía para mañana y le mandé un Whatsapp a Dani
para preguntarle que cuándo venía a por mí:
Yo: “Bonito! Yo ya he acabado, cuánto vas a tardar en
llegar? :)”
A poco más de unos diez minutos recibí su respuesta:
Dani: “Acabo de terminar y ya estoy en el coche, ya va el
príncipe en busca de su princesa ;)”
Me encantaban muchas cosas de él, pero una de las
principales era que siempre tenía el detalle de decirme alguna palabra bonita
que ya me alegraba el día.
Me bajé al parking y allí estaban Mateo, Berta y Miki y me
quedé charlando de tonterías con ellos mientras esperaba a que Dani me viniera
a recoger. Estuvimos como veinte minutos allí, el garaje siempre parecía el
lugar de las charlas, nos juntábamos casi todos allí antes de marcharnos y pasábamos
un buen rato.
Vi a Dani como entraba y al ver que yo estaba con Mateo que
era su amigo, aparcó y se dirigió a nosotros. Al llegar hasta dónde estábamos
saludó primero a Mateo y a Miki con un abrazo, a Berta con dos besos y
finalmente a mí con un suave beso en los labios. El buen rollo de él y mis
compañeros era sorprendente, mucha gente se piensa que las personas de
programas que compiten a la misma hora se llevan mal, pero eso no es así, todos
pertenecemos al mismo mundo y el objetivo de ambos programas es intentar hacer
reír a la gente y eso se nota.
Estuvimos otro rato
charlando, no faltaron las risas, pero a los pocos minutos llegó Patri al
grupo, como siempre lo hacía, pero esta vez las cosas entre ella y yo no
estaban muy bien, saludó a Dani y yo casi al instante le dije con la mirada que
nos marcháramos.
Nos despedimos y al montar los dos en el coche y arrancar me
preguntó:
Dani: Cris, ¿te ha pasado algo con Patricia? –Dijo girando
la cabeza un instante para mirarme-.
Yo: Eh... no... –Dije girando la cabeza para mirar por la
ventanilla y así no se diera cuenta de que mentía-.
Dani: Mira, no soy tonto, sé que te has querido marchar de
ahí porque ha venido ella, pero sea lo que sea seguro que es una bobada y lo
arreglaréis en seguida, así que no te preocupes, ¿vale? –Dijo mientras dejaba
caer la mano que tenía libre al conducir en mi muslo-.
Yo: Vale –Dije mirándole de nuevo y sonriéndole a la vez que
ponía mi mano sobre la suya acariciándola-. Dani...
Dani: Dime princesa. –Me respondió-.
Yo: Quiero que sepas que yo confío en ti por encima de todas
las cosas, ¿vale? –Dije acercándome lentamente a su mejilla para depositar un
dulce beso en ella mientras él seguía conduciendo-.
Dani: Y quiero que siga siendo así, yo jamás te haría daño
Cristina. –Me respondió con seriedad en sus palabras mientras acariciaba mi
pierna suavemente-.
Es cierto que confiaba en él y después de sus últimas
palabras lo hacía todavía más. A partir de ahora me iba a dar igual lo que la
gente dijera, yo estaba convencida de que él no me haría nada malo nunca. Y
creo esa también es una fuerte base de las relaciones, la confianza.