miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capítulo 21


Capítulo 21: La realidad.



Narra Dani.



Al arrancar el coche sonó la música, y casualidades de la vida o no, comenzó a sonar Supersubmarina. Yo tenía metido ese CD en el coche, y los recuerdos de los momentos juntos creo que invadieron tanto mi cabeza como la de ella. La situación era triste, era extraña... tenerla a tan sólo unos centímetros de mi sin poder tocarla, sin poder besarla... sin poder sentirla. Recordé esa promesa de llevarla a un concierto conmigo, para que disfrutara conmigo, y entonces disfrutaría yo también al verla así. Y sé que las promesas hay que cumplirlas, pero yo no lo hice. Todo fue por mi culpa, sin duda, fui un completo imbécil. Y creo que hasta ese momento no me había dado cuenta de que no puedo tenerla al lado y estar con ella como un simple amigo, o ni siquiera eso... porque dudo mucho de que ella me quisiera como tal después de dejarla tirada de la manera en que lo hice.


El camino hasta su casa en Vallecas fue transcurriendo. Fue un transcurso muy tenso y amargo, en el que ni ella ni yo nos atrevimos a decir nada. Fue la música la que se encargó de rellenar ese silencio, ese silencio que ambos sabíamos que debíamos romper, pero por miedo, no lo hicimos.


Estábamos a punto de llegar, yo no me atrevía ni tan siquiera a mirarla de reojo. Me dolía tanto ver su sufrimiento, el mío, el de ambos... Anteriormente habíamos charlado bien, como “amigos”, pero yo ahora no tenía ganas de eso... aunque parezca mentira tenía ganas de una vez por todas de afrontar esa puta realidad, de decirla que me arrepentía, aunque no recibiera nada a cambio.


Pero entonces hubo algo que hizo que me decidiera de una vez por todas, antes de aparcar el coche, comenzó a sonar esa canción, la que tanto me recordó a ella durante esos días en los que no la tuve conmigo. “Niebla”. Sus estrofas reflejaban demasiado bien mis sentimientos hacia ella.


"Sientes que ha acabado, que el camino equivocado ya llegó a su final" Sigo mirando al frente, pero mi mente ya está sumergida en ella.


"Dile que el silencio que hay entre vosotros pronto quedará en un despertar" La miro esta vez, observo su cabeza girada hacia la ventanilla evitando mi mirada.


Dile que esa imagen que hay en tu cabeza será la que te haga madrugar” Vuelvo la vista al frente y cierro los ojos durante un segundo. En ese segundo visualizo todas esas mañanas en las que me quedé observándola dormir. Con ese flash de recuerdos me repito una y otra vez a mi mismo mentalmente que no puedo perderla.


Piensa que si un día ella no está echarás de menos hasta su caminar, su despertar, su forma de mirar. Su mal humor, su estar mejor, su pelo y su voz” No puedo seguir escuchando eso, me torturo, necesito afrontar la realidad. Debo afrontar la realidad.


Todo eso que pasó por mi cabeza me llevó a parar el coche antes de llegar, en segunda fila de las afueras de Vallecas. Cris me miró desconcertada:

Cris: ¿Qué haces? No es aquí...
Yo: Sé perfectamente que no es aquí... Tan sólo creo que es el momento de hablar. –Dije mientras miraba a la nada.
Cris: Dani... yo prefiero no tocar este tema, ¿vale? –Noté como agachaba la cabeza-.
Yo: -Fijando ahora sí mi mirada en ella- No vale Cris, no vale. Nos debemos una conversación, te debo una explicación.
Cris: El problema es que a mí ya no me sirven de nada tus explicaciones... –Susurró sin poder mirarme-.
Yo: Cris, joder... Necesito dártelas. No te estoy pidiendo que vuelvas conmigo, sólo quiero intentar que de una manera otra entiendas por qué cometí esa gilipollez...
Cris: No fue una gilipollez... Bueno, quizás sí lo fue para ti, pero para mí fue algo mucho más serio. –Fijando sus ojos en los míos, por fin-.


Su respuesta me dolió, pero su mirada más y joder... yo no hacía otra cosa más que cagarla en cada palabra que soltaba por mi boca. Me estaba poniendo bastante nervioso y sentía que no sabía explicarme con claridad... pero en realidad ella tenía razón, ¿qué voy a explicarla? ¿Por qué la dejé sola en un momento duro para ella? Entonces no la di ningún tipo de explicación y ahora yo debía entender que ella no quisiera escucharme...

Yo: Cris... No quiero que me entiendas mal...
Cris: Es que no quiero entenderte ni bien ni mal... no quiero recordar algo que me hace daño. –Dijo mientras una lágrima comenzó a recorrer su mejilla-.
Yo: Cris... –Llevando mi mano a su barbilla para levantar su cabeza y que así mirara- Yo lo único que quería evitar era eso, hacerte daño.
Cris: -Mirándome con los ojos llorosos, me partía el alma-. ¿Y me dejaste tirada sin decirme nada para no hacerme daño? –Esta vez el que agachó la mirada fui yo- ¿Tú te piensas que soy estúpida? ¿Qué me voy a creer cada mentira que salga por tu boca? No Dani, no. Eso era antes, porque gracias a ti he descubierto que no puedo confiar en casi nadie. Y también gracias a ti he aprendido a valorarme, en eso sí que debo darte las gracias, porque ahora se que no soy un juguete, que no puedo volver amargarme la vida porque a un tío se le antoje como capricho jugar conmigo, ahora debo aprender de los errores.
Yo: Tú no fuiste un juguete para mí, Cristina, yo estaba enamorado de ti... y lo sigo estando... –Mientras la volví a mirar-.
Cris: Vale, querías dar explicaciones, ¿no? Pues dalas, te voy a escuchar, pero sólo te voy a pedir un favor, se sincero por una vez en tu vida. Di las cosas sin rodeos, no temas hacerme daño, porque más que el que ya me hiciste no me vas a hacer...


En ese momento se demostró una vez más su madurez, que a pesar de que tuviera veintidós años, era una verdadera mujer. A pesar de todo lo que le había hecho, estaba dispuesta a escucharme.


Yo: Se que no es excusa y se que lo hice todo demasiado mal, pero lo intenté hacer por tu bien, -una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro, podía notar su enfado- aunque luego me saliera mal...
Cris: ¿Por qué lo hiciste? –Preguntó mientras noté como la voz se le quebraba-.
Yo: Por miedo a que sufrieras. Yo se que tú siempre te tomas muy a pecho los comentarios que te ponen por Twitter, y desde que estabas conmigo te empezaron a insultar... Yo no quería eso Cris, yo no quería que la gente te odiara por mi culpa... –Comenzaron a salir las primeras lágrimas por mi parte-.
Cris: -Llorando también-. Y si eso es verdad y realmente no querías hacerme daño, ¿no pensaste que dejándome así no ibas a hacerme mucho más?
Yo: Claro que sí, Cris... No sabes todas las vueltas que le he dado a esto, pero en esa situación te pasan mil cosas por la cabeza, y también pensé que merecías algo mejor que yo...
Cris: ¡Pero yo no quería algo mejor, yo te quería a ti! –Gritó en tono desesperado-. Dani, tú no sabes lo que sentía cada vez que no te veía aparecer por mi puerta, cada vez que no respondías a mis llamadas, cada vez que no contestabas a mis mensajes... Llegué a peguntarme todos y cada uno de los días que pasaban, qué había hecho yo para que me dejaran así, vacía por dentro...


Ambos no hacíamos otra cosa más que llorar. Me estaba agobiando dentro del coche. Sus palabras me dolían en el alma. Sentía que yo no merecía su amor, ella era demasiado buena para mí. Sentía que en el momento que tomé la decisión de dejarla de esa manera y posteriormente de no ir por ella me pesaba demasiado.
Salí del coche dejándola a ella dentro. Me apoyé en la puerta de éste y casi sin darme cuenta me deslicé hasta quedar sentado en el suelo, con la cabeza agachada mientras mis lágrimas caían sobre el asfalto. Era de noche y al cabo de unos minutos sentí como alguien se sentaba a mi lado, giré la cabeza y era ella. Al mirarla estaba más calmada, aunque en sus ojos todavía quedaba reflejo de dolor. Me ofreció un pañuelo y yo lo acepté, me segué las lágrimas y ella se levantó ofreciéndome su mano para ayudarme a que yo también lo hiciera. Tomé su mano y me levanté del suelo, ya no sabía ni cómo mirarla. De repente ella se abalanzó sobre mi para abrazarme, no podía creerlo. Me abrazaba fuerte, rodeándome con sus brazos y acariciando mi cabeza intentando consolarme, y lo consiguió. Sentía su protección.


Yo: Lo siento muchísimo... Se que no te sirve de nada, pero lo siento. –Susurré algo más calmado en su oído-.
Cris: -Se separó de mí y me tomó de las dos manos-. Vale, ahora intenta pasar página. Los dos debemos hacerlo, si es cierto todo lo que me has dicho, creo que los dos ya hemos sufrido demasiado. No debemos torturarnos más...
Yo: Cris... yo no quiero pasar página, yo quiero continuar mi libro contigo, ¿lo entiendes? Quiero estar contigo, aunque sea egoísta por mi parte, pero tú también sabes que aunque este momento haya sido muy malo para los dos, también hemos tenido muchos buenos... y para mí esos pesan más que los otros.
Cris: Dani... No le des más vueltas, ¿vale? Es muy pronto todavía y todo está muy reciente. ¿Recuerdas lo que yo creía sobre el destino? –Asentí-. Pues ya sabes, lo que tenga que pasar, pasará, no hay que forzar nada...


Depositó un beso en mi mejilla y yo me sentí por primera vez en todo el día, feliz. No me estaba diciendo que todo iba a volver a ser como antes, tampoco lo pretendía, pero estaba dejando una pequeña puerta abierta a mis esperanzas, y eso me reconfortaba.


Se separó de nuevo de mí y se dirigió a la puerta del copiloto. Nos adentramos en el coche y sin decir nada más la llevé hasta la puerta de su casa. Me vinieron muchos recuerdos a la cabeza, pero preferí no exteriorizarlos. Al parar el coche la miré y esta vez el que le di un beso en la mejilla fui yo. Ella me lanzó una pequeña sonrisa complaciente y se marchó.


Al fin habíamos tenido esa ansiado conversación. Creo que había salido algo mejor de lo que yo esperaba.