Capítulo 21: La realidad.
Narra Dani.
Al arrancar el coche sonó la música, y casualidades de la
vida o no, comenzó a sonar Supersubmarina. Yo tenía metido ese CD en el coche,
y los recuerdos de los momentos juntos creo que invadieron tanto mi cabeza como
la de ella. La situación era triste, era extraña... tenerla a tan sólo unos
centímetros de mi sin poder tocarla, sin poder besarla... sin poder sentirla.
Recordé esa promesa de llevarla a un concierto conmigo, para que disfrutara
conmigo, y entonces disfrutaría yo también al verla así. Y sé que las promesas
hay que cumplirlas, pero yo no lo hice. Todo fue por mi culpa, sin duda, fui un
completo imbécil. Y creo que hasta ese momento no me había dado cuenta de que
no puedo tenerla al lado y estar con ella como un simple amigo, o ni siquiera
eso... porque dudo mucho de que ella me quisiera como tal después de dejarla
tirada de la manera en que lo hice.
El camino hasta su casa en Vallecas fue transcurriendo. Fue
un transcurso muy tenso y amargo, en el que ni ella ni yo nos atrevimos a decir
nada. Fue la música la que se encargó de rellenar ese silencio, ese silencio
que ambos sabíamos que debíamos romper, pero por miedo, no lo hicimos.
Estábamos a punto de llegar, yo no me atrevía ni tan
siquiera a mirarla de reojo. Me dolía tanto ver su sufrimiento, el mío, el de
ambos... Anteriormente habíamos charlado bien, como “amigos”, pero yo ahora no
tenía ganas de eso... aunque parezca mentira tenía ganas de una vez por todas
de afrontar esa puta realidad, de decirla que me arrepentía, aunque no
recibiera nada a cambio.
Pero entonces hubo algo que hizo que me decidiera de una vez
por todas, antes de aparcar el coche, comenzó a sonar esa canción, la que tanto
me recordó a ella durante esos días en los que no la tuve conmigo. “Niebla”.
Sus estrofas reflejaban demasiado bien mis sentimientos hacia ella.
"Sientes que ha acabado, que el camino equivocado ya llegó a su final" Sigo mirando al frente, pero mi mente ya está sumergida en ella.
"Dile que el silencio que hay entre vosotros pronto quedará en un despertar" La miro esta vez, observo su cabeza girada hacia la ventanilla evitando mi mirada.
“Dile que esa imagen que hay en tu cabeza será la que te
haga madrugar” Vuelvo la vista al frente y cierro los ojos durante un segundo.
En ese segundo visualizo todas esas mañanas en las que me quedé observándola
dormir. Con ese flash de recuerdos me repito una y otra vez a mi mismo
mentalmente que no puedo perderla.
“Piensa que si un día ella no está echarás de menos hasta su
caminar, su despertar, su forma de mirar. Su mal humor, su estar mejor, su pelo
y su voz” No puedo seguir escuchando eso, me torturo, necesito afrontar la
realidad. Debo afrontar la realidad.
Todo eso que pasó por mi cabeza me llevó a parar el coche
antes de llegar, en segunda fila de las afueras de Vallecas. Cris me miró
desconcertada:
Cris: ¿Qué haces? No es aquí...
Yo: Sé perfectamente que no es aquí... Tan sólo creo que es
el momento de hablar. –Dije mientras miraba a la nada.
Cris: Dani... yo prefiero no tocar este tema, ¿vale? –Noté
como agachaba la cabeza-.
Yo: -Fijando ahora sí mi mirada en ella- No vale Cris, no vale. Nos
debemos una conversación, te debo una explicación.
Cris: El problema es que a mí ya no me sirven de nada tus
explicaciones... –Susurró sin poder mirarme-.
Yo: Cris, joder... Necesito dártelas. No te estoy pidiendo
que vuelvas conmigo, sólo quiero intentar que de una manera otra entiendas por
qué cometí esa gilipollez...
Cris: No fue una gilipollez... Bueno, quizás sí lo fue para
ti, pero para mí fue algo mucho más serio. –Fijando sus ojos en los míos, por
fin-.
Su respuesta me dolió, pero su mirada más y joder... yo no
hacía otra cosa más que cagarla en cada palabra que soltaba por mi boca. Me
estaba poniendo bastante nervioso y sentía que no sabía explicarme con
claridad... pero en realidad ella tenía razón, ¿qué voy a explicarla? ¿Por qué
la dejé sola en un momento duro para ella? Entonces no la di ningún tipo de
explicación y ahora yo debía entender que ella no quisiera escucharme...
Yo: Cris... No quiero que me entiendas mal...
Cris: Es que no quiero entenderte ni bien ni mal... no
quiero recordar algo que me hace daño. –Dijo mientras una lágrima comenzó a
recorrer su mejilla-.
Yo: Cris... –Llevando mi mano a su barbilla para levantar su
cabeza y que así mirara- Yo lo único que quería evitar era eso, hacerte daño.
Cris: -Mirándome con los ojos llorosos, me partía el alma-.
¿Y me dejaste tirada sin decirme nada para no hacerme daño? –Esta vez el que
agachó la mirada fui yo- ¿Tú te piensas que soy estúpida? ¿Qué me voy a creer
cada mentira que salga por tu boca? No Dani, no. Eso era antes, porque gracias
a ti he descubierto que no puedo confiar en casi nadie. Y también gracias a ti
he aprendido a valorarme, en eso sí que debo darte las gracias, porque ahora se
que no soy un juguete, que no puedo volver amargarme la vida porque a un tío se
le antoje como capricho jugar conmigo, ahora debo aprender de los errores.
Yo: Tú no fuiste un juguete para mí, Cristina, yo estaba
enamorado de ti... y lo sigo estando... –Mientras la volví a mirar-.
Cris: Vale, querías dar explicaciones, ¿no? Pues dalas, te
voy a escuchar, pero sólo te voy a pedir un favor, se sincero por una vez en tu
vida. Di las cosas sin rodeos, no temas hacerme daño, porque más que el que ya
me hiciste no me vas a hacer...
En ese momento se demostró una vez más su madurez, que a
pesar de que tuviera veintidós años, era una verdadera mujer. A pesar de todo
lo que le había hecho, estaba dispuesta a escucharme.
Yo: Se que no es excusa y se que lo hice todo demasiado mal,
pero lo intenté hacer por tu bien, -una sonrisa sarcástica se dibujó en su
rostro, podía notar su enfado- aunque luego me saliera mal...
Cris: ¿Por qué lo hiciste? –Preguntó mientras noté como la
voz se le quebraba-.
Yo: Por miedo a que sufrieras. Yo se que tú siempre te tomas
muy a pecho los comentarios que te ponen por Twitter, y desde que estabas
conmigo te empezaron a insultar... Yo no quería eso Cris, yo no quería que la
gente te odiara por mi culpa... –Comenzaron a salir las primeras lágrimas por
mi parte-.
Cris: -Llorando también-. Y si eso es verdad y realmente no
querías hacerme daño, ¿no pensaste que dejándome así no ibas a hacerme mucho
más?
Yo: Claro que sí, Cris... No sabes todas las vueltas que le
he dado a esto, pero en esa situación te pasan mil cosas por la cabeza, y
también pensé que merecías algo mejor que yo...
Cris: ¡Pero yo no quería algo mejor, yo te quería a ti! –Gritó
en tono desesperado-. Dani, tú no sabes lo que sentía cada vez que no te veía
aparecer por mi puerta, cada vez que no respondías a mis llamadas, cada vez que
no contestabas a mis mensajes... Llegué a peguntarme todos y cada uno de los
días que pasaban, qué había hecho yo para que me dejaran así, vacía por
dentro...
Ambos no hacíamos otra cosa más que llorar. Me estaba
agobiando dentro del coche. Sus palabras me dolían en el alma. Sentía que yo no
merecía su amor, ella era demasiado buena para mí. Sentía que en el momento que
tomé la decisión de dejarla de esa manera y posteriormente de no ir por ella me
pesaba demasiado.
Salí del coche dejándola a ella dentro. Me apoyé en la
puerta de éste y casi sin darme cuenta me deslicé hasta quedar sentado en el
suelo, con la cabeza agachada mientras mis lágrimas caían sobre el asfalto. Era
de noche y al cabo de unos minutos sentí como alguien se sentaba a mi lado,
giré la cabeza y era ella. Al mirarla estaba más calmada, aunque en sus ojos
todavía quedaba reflejo de dolor. Me ofreció un pañuelo y yo lo acepté, me
segué las lágrimas y ella se levantó ofreciéndome su mano para ayudarme a que
yo también lo hiciera. Tomé su mano y me levanté del suelo, ya no sabía ni cómo
mirarla. De repente ella se abalanzó sobre mi para abrazarme, no podía creerlo.
Me abrazaba fuerte, rodeándome con sus brazos y acariciando mi cabeza
intentando consolarme, y lo consiguió. Sentía su protección.
Yo: Lo siento muchísimo... Se que no te sirve de nada, pero
lo siento. –Susurré algo más calmado en su oído-.
Cris: -Se separó de mí y me tomó de las dos manos-. Vale,
ahora intenta pasar página. Los dos debemos hacerlo, si es cierto todo lo que
me has dicho, creo que los dos ya hemos sufrido demasiado. No debemos
torturarnos más...
Yo: Cris... yo no quiero pasar página, yo quiero continuar
mi libro contigo, ¿lo entiendes? Quiero estar contigo, aunque sea egoísta por
mi parte, pero tú también sabes que aunque este momento haya sido muy malo para
los dos, también hemos tenido muchos buenos... y para mí esos pesan más que los
otros.
Cris: Dani... No le des más vueltas, ¿vale? Es muy pronto
todavía y todo está muy reciente. ¿Recuerdas lo que yo creía sobre el destino? –Asentí-.
Pues ya sabes, lo que tenga que pasar, pasará, no hay que forzar nada...
Depositó un beso en mi mejilla y yo me sentí por primera vez
en todo el día, feliz. No me estaba diciendo que todo iba a volver a ser como
antes, tampoco lo pretendía, pero estaba dejando una pequeña puerta abierta a
mis esperanzas, y eso me reconfortaba.
Se separó de nuevo de mí y se dirigió a la puerta del
copiloto. Nos adentramos en el coche y sin decir nada más la llevé hasta la
puerta de su casa. Me vinieron muchos recuerdos a la cabeza, pero preferí no
exteriorizarlos. Al parar el coche la miré y esta vez el que le di un beso en
la mejilla fui yo. Ella me lanzó una pequeña sonrisa complaciente y se marchó.
Al fin habíamos tenido esa ansiado conversación. Creo que
había salido algo mejor de lo que yo esperaba.